22 de agosto 2005 - 00:00

Calma en Brasil tras la ratificación de Palocci

Antonio Palocci ayer, durante la conferencia de prensa que paralizó a Brasil. Dijo que Lula da Silva no quiso siquiera que deje su cargo temporariamente para hacer frente a denuncias de corrupción.
Antonio Palocci ayer, durante la conferencia de prensa que paralizó a Brasil. Dijo que Lula da Silva no quiso siquiera que deje su cargo temporariamente para hacer frente a denuncias de corrupción.
Brasilia (AFP, Reuters, ANSA, EFE) - El ministro de Hacienda de Brasil, Antonio Palocci, dijo ayer que permanecerá en su cargo gracias al respaldo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, desacreditó las denuncias que lo ligaron a un esquema de sobornos y dijo que la economía del país puede soportar cualquier dificultad, incluyendo un cambio en la jefatura de su cartera. Palocci reveló que en la mañana de ayer habló telefónicamente con el mandatario «para que tuviera la absoluta tranquilidad de decidir cualquier alternativa, inclusive la de mi alejamiento temporario», mientras se aclaran las denuncias. «El presidente Lula da Silva me pidió que les transmitiera su decisión. El no quiere que yo salga del Ministerio de Hacienda. Dijo que no autorizará mi alejamiento, aunque sea temporario», afirmó durante una esperada conferencia de prensa.

El ministro fue acusado el viernes por Rogério Buratti, secretario de Gobierno durante su primer mandato como alcalde de Ribeirao Preto, estado de San Pablo, de haber recibido entonces sobornos mensuales de 50.000 reales (20.800 dólares al cambio actual), de una empresa de recolección de basura. Ese dinero, supuestamente recogido en 2001 y 2002, era luego derivado al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, según Buratti, quien está procesado por extorsión y decidió «contar todo lo que sabe» a cambio de una reducción de pena.

El mismo viernes, Palocci -que renunció a su puesto de alcalde cuando Lula ganó las elecciones de 2002 para asumir la conducción del equipo económico del gobierno- negó esas acusaciones que, apenas conocidas, provocaron una fuerte conmoción en los mercados.

En la conferencia de prensa de ayer volvió a negar «categóricamente» la denuncia de su ex asesor. «Recibí contribuciones para mi campaña (a la alcaldía de Ribeirao Preto). Esas contribuciones están contabilizadas y no fueron pasadas al Partido de los Trabajadores», dijo.

«Quiero negar con vehemencia esas acusaciones porque son falsas. Yo no recibí y no autoricé que recibieran recursos para el directorio nacional o para otras instancias del PT durante ese período (su gestión como alcalde) o cualquier otro período», puntualizó.

«Estoy absolutamente tranquilo porque sé lo que hice y lo que no hice», como alcalde de Ribeirao Preto, agregó Palocci, cuya exitosa gestión al frente de la economía brasileña le ha hecho ganar la confianza de empresarios e inversores. Sin embargo, Palocci es una presa codiciadapor la izquierda brasileña, que lo acusa de haber puesto en marcha un programa económico «neoliberal».

El ministro de Hacienda además afirmó que está «dispuesto a colaborar con cualquier instancia jurídica o de la República (como las comisiones del Congreso que investigan las denuncias de corrupción contra el PT) para aclarar cualquier hecho».

Tras referirse detalladamente a las acusaciones y desvirtuarlas, afirmó que desde que dejó la alcaldía sólo ha mantenido una relación social muy esporádica con su ex colaborador.

«No me siento traicionado por él, pues no tenía relación personal ni ningún proyecto actualmente con él. No soy una persona de odios o rencores», resaltó. Palocci también descartó que por causa de la crisis política que desde mayo pasado enfrenta el país por las denuncias contra el PT, vaya a cambiar la política económica racional que puso en marcha el presidente Lula desde su llegada al poder, en enero de 2003.

• Garante

«No es necesario que la política económica sea más ortodoxa por causa del momento político», dijo al responder una pregunta en ese sentido, luego de advertir que, por la misma causa, el gobierno tampoco está pensando en flexibilizar la política de severo ajuste fiscal.

«Esta política económica es garantizada por el presidente Lula», indicó, tras señalar que luego de 30 meses de gestión del gobierno y de su cartera, la economía brasileña alcanzó la solidez.

«Estoy seguro que esta crisis, sea cual sea el resultado y alcance a quien alcance, no afectará los pilares de la economía brasileña, que hoy está sustentada sobre fundamentos sólidos», dijo.
«No voy a utilizar la sensibilidad económica para mantenerme en el cargo o para decir que la economía de Brasil corre riesgo sin mí», añadió.

Palocci además consideró que la solidez que ha alcanzado la economía brasileña no depende de él pues, insistió, «la economía depende de una política, y ella es garantizada por el presidente Lula y por un equipo». «Por eso puedo salir (del cargo) en cualquier momento», añadió.

• Culpables

Finalmente el ministro lamentó las acusaciones contra su Partido de los Trabajadores, y reconoció que ello es culpa de algunos de sus miembros.

Médico de profesión, Palocci era considerado hasta ahora como el hombre «intocable» ante la crisis política, que en cien días ha tumbado a la cúpula del PT y a los baluartes de Lula en el gobierno.

El miércoles, Buratti comparecerá ente el Congreso para ampliar sus manifestaciones ante una comisión investigadora, lo que promete nuevas turbulencias en los mercados.

Hasta ahora, toda la energía del gobierno había estado concentrada en aislar a Lula de los escándalos estrechando nexos con los aliados y promoviendo su encuentro con las masas y movimientos sociales. Con el ministro comprometido, la prioridad pasó a concentrarse en impedir que la crisis contamine a la economía, la mejor garantía de estabilidad para el gobierno.

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