Carisma, renovación y un toque de idealismo
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El joven político, que aspira a ser el primer presidente negro de EE.UU., saltó al estrellato el 27 de julio de 2004, durante la Convención Nacional Demócrata que se celebró en Boston para lanzar a John Kerry y John Edwards como candidatos a la presidencia y a la vicepresidencia, respectivamente. Ese día se presentó elegante ante la multitud y dio un emocionante discurso sobre la necesidad de unir al país.
La ascensión de Barack Obama en las encuestas fue prácticamente impensada por los analistas, que auguraban hasta hace poco una clara victoria de Hillary Clinton en las primarias demócratas. A fines de 2007, cuando todos hablaban de «la presidenta», Obama dio un salto y abandonó el segundo puesto para pelear cabeza a cabeza con Clinton.
Algo que irrita particularmente a sus competidores es que Obama, con tan sólo 46 años y solamente un período como senador en Washington, haya tenido el coraje de lanzarse a competir con otras figuras que llevan años en el escenario político. Por esta razón, el arma de la campaña de Clinton para desprestigiar a su más cercano competidor es «la falta de experiencia política». Pero él replica aludiendo al pasado: «La experiencia política de quienes ocuparon la Casa Blanca en los últimos años generó división y dolor al pueblo estadounidense», afirma.
Es esa su mayor herramienta para atraer a los votantes hastiados de los clanes Bush y Clinton. Su discurso fresco, sumado a su fuerte carisma, es elegido por jóvenes e independientes, aunque en los últimos sondeos comenzaron a sumarse sectores feministas que ya no ven en Hillary a su «abanderada».
El fervor por Obama ha alcanzado niveles impensados, y muchos hasta lo comparan con John Kennedy.
Obama también logró captar la atención de la comunidad negra gracias a la popular conductora Oprah Winfrey, su más entusiasta seguidora. Otros artistas, como Will Smith, también forman parte de la camada de famosos que apoyan al precandidato.
El ascenso de Obama molestó-a Hillary, cuya campaña advirtió a los votantes demócratas sobre el peligro que significa elegir a un hombre que, confesadamente, consumió drogas en su juventud. Ese fue un fiasco memorable en la campaña de Clinton.
Además, hubo versiones que aseguraban que durante su estadía en Indonesia, Obama estudió en una madrassa (escuela islamista). Una versión que fue desmentida tajantemente por Obama, incluso en su sitio Web, a la vez que se encargó de aclarar que siempre fue cristiano y que pertenece a la pequeña Iglesia de la Trinidad de Cristo. Esta última jugada le valió la renuncia a un encumbrado asesor de Hillary, quien debió pedir disculpas al senador por Illinois.
Entre sus principales propuestas, figuran intensificar los esfuerzos antiterroristas en Afganistán y Pakistán, al tiempo que prometió una salida de Irak en 16 meses.
«El presidente George W. Bush está librando la guerra que los terroristas quieren que libremos», dijo. El líder de la red Al-Qaeda, Osama bin Laden, «y sus aliados saben que no pueden derrotarnos en el campo de batalla o en una genuina lucha de ideas. Pero pueden provocar la reacción que hemos visto en Irak: una invasión equivocada de un país musulmán que desata nuevas insurgencias, compromete a nuestro Ejército, vacía nuestro Presupuesto, aumenta el reclutamiento de terroristas, daña el prestigio de la democracia y alienta al pueblo estadounidense a cuestionar nuestro compromiso en el mundo», declaró en un mitin en octubre pasado.
En este punto, Hillary corre en desventaja, ya que aunque ha intentado ocultarlo, dio en su momento su apoyo incondicional a la invasión de Irak. Al revés que Obama.
Además de desplegar más soldados en Afganistán, Obama llamó a endurecer la posición de Estados Unidos en torno de Pakistán. «Como presidente, haré que los cientos de millones de dólares de ayuda militar estadounidense a Pakistán estén sujetos a condiciones», entre ellas, «avances sustanciales en el cierre de los campamentos de entrenamiento, desalojar a combatientes extranjeros e impedir que Talibán use su territorio como escala para ataques en Afganistán», dijo. Al respecto, Obama señaló que, de acceder a la Presidencia, rechazará «sin excepciones la tortura, respetará las convenciones de Ginebra sobre el trato a los prisioneros, cerrará la base naval en Guantánamo, Cuba, y pondrá fin a las escuchas ilegales de conversaciones telefónicas» de ciudadanos estadounidenses.
Una declaración del candidato que despertó fuerte polémica apuntó a que no tendría problemas en reunirse sin precondiciones, como el presidente ultraislamista de Irán, Mahmud Ahmadinejad, y con el venezolano Hugo Chávez. Por estos comentarios recibió duras críticas de demócratas y republicanos, que resaltaron su «ingenuidad» en asuntos internacionales.
Además, aspira a iniciar la lucha contra el calentamiento global y a crear un plan de salud que alcance a la mayoría de la población.




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