Cayó en Brasil el mayor capo narco de Colombia
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Juan Carlos Ramírez
Abadía, uno de los
narcotraficantes más
poderosos del mundo,
en dos fotos que revelan
cómo acudió a la cirugía
plástica para cambiar su
apariencia. A la derecha,
se lo ve al ser
trasladado por la policía
brasileña.
Ante esa cantidad de ramificaciones, la investigación de dos años que permitió desarticular la organización exigió a la policía federal brasileña el intercambio de informaciones con sus similares de Estados Unidos, España, la Argentina y Uruguay.
En la vivienda del colombiano, por quien la DEA (agencia antridrogas de Estados Unidos) ofrecía una recompensa de 5 millones de dólares, fueron hallados decenas de teléfonos celulares, un elevado monto de dinero en efectivo que no fue divulgado y una colección de relojes de lujo.
También fueron decomisados varios pasaportes falsos -entre ellos, uno argentino- con los que se identificaba el colombiano, que se sometió a varias cirugías plásticas para cambiar su fisonomía y dificultar su captura.
La organización dirigida por Ramírez Abadía sería propietaria de varias residencias en ciudades como Curitiba y Porto Alegre, y en balnearios como Angra dos Reis y Jureré, una de las cuales está evaluada en 1,5 millón de dólares. Asimismo, es señalado por las autoridades como el cerebro de centenares de «homicidios en Colombia y en Estados Unidos, entre ellos, de policías e informantes».
Además, el gobierno colombiano considera a «Chupeta» como el dueño de los cerca de 90 millones de dólares en efectivo y 350 lingotes de oro que la policía descubrió en los últimos meses en cinco escondites en distintos barrios de la ciudad de Cali.
Pese a que, según la policía, la Justicia brasileña ya recibió la solicitud de extradición por parte de Washington, su futuro no está decidido y puede requerir una larga batalla en los tribunales, debido a que el colombiano también tiene cargos en su contra en Brasil.
Según la DEA, «Chupeta» comenzó su carrera como narcotraficante en el cartel de Cali y se entregó a la policía colombiana en 1996. De acuerdo con la institución, tras purgar menos de cuatro de los 24 años a los que había sido condenado por narcotráfico, salió de la prisión en 2002 y reanudó sus actividades delictivas al crear el cartel del Norte del Valle, actualmente considerado el más poderoso de Colombia.
Washington lo responsabiliza de la introducción de varias toneladas de cocaína a Estados Unidos, principalmente a Los Angeles y a San Antonio, a través de México.
La primera orden de detención emitida en su contra por la Justicia colombiana fue dictada el 20 de enero de 1996 por enriquecimiento ilícito, testaferrato, narcotráfico y asociación para delinquir. En esa época ya se lo acusaba de haber introducido al menos 30 toneladas de cocaína a Estados Unidos.



