12 de diciembre 2005 - 00:00

Centroderecha en Chile llegó a 49% de los votos

Más allá de lo que se descontaba en los días previos (triunfo de Michelle Bachelet; ballottage el 15 de enero), el dato más significativo de las elecciones de ayer en Chile fue el fuerte respaldo que logró la oposición de centroderecha. Alcanzó a casi 49% del electorado, lo que vaticina una puja muy cerrada entre la candidata oficialista y el empresario Sebastián Piñera, quien buscará poner fin a 15 años de gobierno de la Concertación Democracia Cristiana-socialismo. Comienza ahora una nueva campaña con desenlace impredecible, pero que, además, puede abrir un panorama impensado para Chile y también para la región. Piñera, de perfil liberal, emerge como el nuevo líder de su sector político, ya que relegó al tercer lugar a Joaquín Lavín, dirimiendo en los comicios de ayer una suerte de interna abierta. Bachelet aspira ahora a quedarse con los votos del izquierdista Tomás Hirsch (quien, sin embargo, podría complicar al gobierno con su compromiso de no respaldar personalmente a la socialista) y a morder algo de la base más popular del voto del conservador Lavín. Piñera buscará quedarse con todo el caudal de éste, quien será su aliado, y hacer pie más firmemente en el voto del ala derecha de la Democracia Cristiana, integrante de la Concertación, pero reticente a ver a un presidente socialista por segundo período consecutivo en el Palacio de La Moneda.

Michelle Bachelet y Sebastián Piñera
Michelle Bachelet y Sebastián Piñera
Santiago - La posibilidad de que la médica socialista Michelle Bachelet se convierta en la primera presidenta de Chile quedó ayer un poco menos clara. Escrutado 96% de las mesas, una votación para la Concertación de 45,85%, un par de puntos menos que los mejores pronósticos del oficialismo, sumada a una sorpresa anunciada que no se concretó por parte de la alianza humanistacomunista (5,37%) y dos buenas performances de Sebastián Piñera (25,48%) y Joaquín Lavín (23,25%) dejan al centroderecha con posibilidades de competir en ballottage el 15 de enero en condiciones que no conoció ese sector desde el retorno democrático en 1990.

Los resultados de primera hora de la tarde eran todavía peores para el oficialismo. Las caras en el búnker de la candidata oficialista en el hotel Plaza San Francisco lo decían todo, pero con el correr de las horas, los números se fueron corrigiendo y el rostro del oficialismo se recompuso.

Ricardo Lagos
, quien evidentemente es más popular que la Concertación, celebró anoche desde La Moneda la elección en las dos cámaras legislativas que dejan al oficialismo por primera vez en mayoría desde la reanudación de la democracia.

• Mensaje

El mandatario dio un mensajea la izquierda extraparlamentaria: «No es posible que 60% de los ciudadanos elija un senador y el otro 32% elija al otro senador». El sistema electoral «a la chilena» (binominal combinado con lemas) deja afuera a las minorías, queja histórica de los comunistas locales, y empata la representación pese a importantes brechas de los resultados.

Acaso este punto surja como prenda de negociación para conquistar a la dirigencia de la izquierdista Juntos Podemos Más, cuyo candidato, Tomás Hirsch, anticipó durante la campaña que llamará a votar nulo.

Ricardo Solari
, uno de los jefes de la campaña de Bachelet, desde el búnker concertacionista se esforzaba por convencer a todo el mundo de que los votos logrados por Piñera y Lavín, «no son sumables».

La propia Bachelet enfatizó antes sus seguidores que «el que salió segundo no puede decir que salió primero». «Nuestro resultado pudo ser mejor», reconoció, pero prometió más sacrificio, «porque las mujeres estamos acostumbradas a esforzarnosel doble». «Me alegro de que los chilenos puedan elegir entre dos opciones tan distintas. Todo el dinero del candidato de la derecha» no podrá convencer a los chilenos, pronosticó la candidata, y pidió a los dirigentes de la Concertación «menos pelea por los diarios».

Del otro lado también hubo gestos elocuentes. Lavín visitó a Piñera, le dio un abrazo y se manifestó dispuesto a «ser un soldado de su campaña».
El dueño de LanChile, que rompió la coalición de centroderecha hace pocos meses, dijo pasadas las 22: «Aquí está presente la Alianza (por Chile). Con Joaquín compartimos hace muchos años los mismos valores, los mismos sueños; va a ser mucho más que un soldado» en su eventual gobierno.

El centroizquierda recibió buenas noticias en cuanto a la Cámara de Diputados, con 51% de los votos y 65 bancas sobre 54 de la oposición.

Sobre nueve senadurías que la DC puso en juego, perdió tres a manos de sus aliados. La UDI de Lavín cedió dos sobre siete y Renovación Nacional (RN) dejó una en el camino. A la Cámara alta entraron pesos pesados como los demócrata cristianos
Soledad Alvear y Eduardo Frei, el socialista Camilo Escalona y el futuro candidato presidencial de la UDI, Pablo Longueira, a la vez que quedaron eliminados los senadores vitalicios e institucionales de acuerdo con la reforma de la Constitución.

En cinco semanas se verá el alcance de la jugada de Piñera, que rompió por unos meses la coalición de centroderecha. Este empresario se enemistó con los presidentes de la UDI y RN, que estaban enfrascados en una dura pelea y movió las fichas que, a la luz de los resultados conocidos, ya le dieron buenos frutos.

Enfrentará a una mujer que soportó torturas y la muerte de su padre a manos del régimen de Pinochet. Exiliada en la Alemania comunista de
Erich Honecker y luego enrolada en las filas más intransigentes del socialismo, en el comienzo del nuevo siglo se vio, inesperadamente, con la moderación de su discurso, a las puertas de La Moneda.

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