2 de mayo 2026 - 19:46

China tomó las riendas del Consejo de Seguridad de la ONU y disparó la alarma: "El multilateralismo enfrenta graves impactos"

El embajador Fu Cong asumió la presidencia rotatoria del organismo en un contexto de creciente inestabilidad global y propuso una sesión especial para el 26 de mayo centrada en defender la Carta de las Naciones Unidas. Beijing promete una gestión "equitativa, abierta y transparente".

El embajador chino Fu Cong.

El embajador chino Fu Cong.

China asumió este viernes la presidencia rotatoria del Consejo de Seguridad de la ONU en un contexto internacional marcado por el incremento de las tensiones y los conflictos, como fue descrito por su representante permanente ante el organismo, el embajador Fu Cong.

El movimiento no es menor: Beijing toma el control del principal órgano ejecutivo de las Naciones Unidas en el peor momento de la arquitectura de seguridad global desde la posguerra fría, con dos conflictos de alta intensidad activos —Medio Oriente y Ucrania— y una creciente erosión de las normas del derecho internacional que el propio diplomático chino no tardó en señalar.

Durante la presentación del programa de trabajo de mayo en el órgano de seguridad, Fu advirtió que la situación global atraviesa una etapa de creciente inestabilidad, con un aumento de las confrontaciones, mientras el sistema multilateral y el Derecho Internacional afrontan "graves impactos". El diagnóstico, compartido por buena parte de la comunidad internacional, adquiere un matiz particular cuando proviene de una potencia que a la vez forma parte del problema: China es socio estratégico de Rusia, cuya guerra contra Ucrania es precisamente uno de los factores que más ha deteriorado el consenso dentro del Consejo.

Debido a esto, Beijing propuso la celebración, el próximo 26 de mayo, de una sesión centrada en "defender los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas", con el objetivo de que la comunidad internacional recupere el espíritu fundacional del organismo, preserve los resultados de la Segunda Guerra Mundial y refuerce el papel de la ONU en el orden internacional. La iniciativa es, a la vez, una declaración de principios y una maniobra de posicionamiento: al colocarse como garante de la Carta fundacional, Beijing busca contrarrestar la narrativa occidental que señala a Moscú —y por extensión a sus aliados— como los principales responsables de la crisis del multilateralismo.

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El desafío para Beijing es tan político como diplomático: conducir el Consejo con credibilidad exige al menos la apariencia de equidistancia en conflictos.

El desafío para Beijing es tan político como diplomático: conducir el Consejo con credibilidad exige al menos la apariencia de equidistancia en conflictos.

El Consejo de Seguridad abordará a lo largo del mes diversos asuntos clave, entre ellos el conflicto palestino-israelí, la situación en Siria y Líbano, y la protección de la población civil en escenarios de conflicto armado. Según Fu, el órgano seguirá de cerca la evolución de los principales focos de tensión para promover la contención entre las partes, favorecer altos el fuego y fomentar soluciones políticas a través del diálogo. La agenda es, por definición, la más cargada en años y pone a prueba la capacidad de China para conducir el organismo con imparcialidad en expedientes donde tiene intereses directos.

El embajador también respaldó que una mujer lidere la próxima Secretaría General de la ONU

El embajador Fu aseguró que China desempeñará la presidencia con una actitud "responsable y constructiva", guiada por los principios de "equidad, apertura y transparencia", y destacó la intención de mantener contactos estrechos con los distintos actores para lograr el mayor consenso posible dentro del Consejo.

El diplomático también aprovechó la conferencia de prensa para responder a una pregunta sobre el liderazgo de la ONU y se pronunció a favor de que una mujer conduzca la próxima Secretaría General del organismo, en lo que fue leído como un gesto hacia los países en desarrollo que reclaman mayor representación en los órganos de decisión multilateral.

Fu hizo notar asimismo la necesidad de reforzar la cooperación entre los miembros del organismo y de centrar los esfuerzos en cuestiones prioritarias, con el fin de responder de manera efectiva a las expectativas de la comunidad internacional. El desafío para Beijing es tan político como diplomático: conducir el Consejo con credibilidad exige al menos la apariencia de equidistancia en conflictos donde sus alianzas estratégicas la colocan en una posición incómoda. Mayo será, en ese sentido, un termómetro de cuánto margen real tiene China para ejercer un liderazgo multilateral genuino en un mundo que ya no le cree del todo la neutralidad que proclama.

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