19 de abril 2002 - 00:00

Chirac y Jospin, parejos para elección del domingo

París - Más de 45 millones de franceses están convocados a votar este domingo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Según sondeos de opinión y observadores, los comicios se presentan inciertos ante el desinterés que la campaña ha provocado en la mayoría de los ciudadanos con lo que, a de 48 horas de la apertura de las urnas, casi 40% de los votantes todavía no sabe por quién sufragar, mientras que más de 25% del electorado se abstendrá de hacerlo, una cifra que supera la intención de voto de los principales candidatos.

La razón de esta apatía es precisamente que, tras cinco años de cohabitación entre derecha e izquierda, los electores ya no se sienten capaces de diferenciar entre los programas de gobierno del presidente neogaullista Jacques Chirac y del primer ministro socialista, Lionel Jospin. Incluso, el grado de asociación entre ambos es tal que ya pocos distinguen entre los dos candidatos, algo que supieron aprovechar en sus campañas candidatos menores como Jean-Pierre Chevènement, Jean-Marie Le Pen o Arlette Laguiller.

Según los últimos sondeos, Chirac lidera las intenciones de voto para la primera ronda con entre 20% y 24%, frente a un Jospin que obtendría entre 17,5 y 21%. Para la segunda ronda, el 5 de mayo, ambos bandos estiman que las probabilidades de ganar están repartidas 50-50, al analizar los votos que recibirían sus otros 13 competidores.

•Definición

De éstos, la extrema derecha de Le Pen lograría entre 10% y 13%, mientras que el partido Lucha Obrera de Laguiller tendría entre 8% y 11% de los votos. Muchos estiman que la elección la definirían los electores de Chevenement (entre 6% y 8,5%), un ex ministro del Interior de Jospin que logró cierta simpatía entre el electorado de centroderecha.

Estos comicios representan el mismo duelo que en 1995, cuando Chirac, que había quedado segundo en el primer turno, se impuso en la segunda ronda por 52,64% de los votos frente a 47,35% de Jospin. Pero entonces los socialistas se recuperaron pronto de la derrota y, dos años después, Jospin obtuvo el cargo de primer ministro.

Ahora, este logro es un arma de doble filo para la izquierda francesa. Es que al fenómeno prácticamente global de la escasa confianza por la dirigencia política y hastío por las promesas incumplidas, en Francia se suma el hecho de que el balance de estos cinco años de cogobierno es sumamente complejo para los electores. ¿Merece Chirac ahora la oportunidad de gobernar por completo el país o, en cambio, Jospin debería subir el último escalón del poder? Pero además, como señala un análisis del diario «Le Monde», ¿se puede sentir que hay una alternancia en el poder eligiendo a uno u otro de estos candidatos?

A estos dilemas se suma el hecho de que, tras la elección presidencial en dos rondas, todavía quedan dos turnos de comicios legislativos (el último previsto para el 16 de junio) con lo que es muy difícil para los ciudadanos anticipar cómo estará repartido el poder en Francia y, por lo tanto, qué escenario encontrará el próximo mandatario.

Puede ser que en ambos comicios gane o bien la derecha o bien la izquierda, o que se repita una cohabitación como la actual o invertida, con un presidente de izquierda y un premier de derecha. En todo caso, lo que no ayuda a los electores a la hora de definir su voto es que,
tanto Chirac como Jospin, han presentado programas prácticamente idénticos en lo que se refiere a los temas de seguridad, la principal preocupación de los franceses, y de reforma de las instituciones. Así, sólo la propuesta de Chirac de bajar el Impuesto a las Ganancias y las cargas sociales podría inclinar la balanza a su favor.

Dejá tu comentario

Te puede interesar