Jerusalén (EFE, DPA, ANSA) - Avanzó ayer el ejército israelí en el desmantelamiento de los enclaves ilegales de extremistas judíos en Cisjordania, aunque unos 300 colonos impedían anoche que una grúa militar y un camión evacuaran el asentamiento de Emuna Norte. El gobierno israelí planea clausurar quince enclaves construidos en los últimos dos años, en el marco de la «hoja de ruta» firmada por George W. Bush, Ariel Sharon y Mahmud Abbas, que sufre también el embate de extremistas palestinos.
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Los residentes de Emuna Norte y de Ofra se habían concentrado para impedir el paso de la grúa, en medio de un clima de gran tensión. Horas antes el ejército israelí había desmantelado un primer asentamiento, el de Neve Erez Sur, en el norte de Cisjordania, donde había dos casas prefabricadas y deshabitadas. Anoche las grúas militares desmantelaron el asentamiento de Shajarit y otros cuatro más, aunque los brazos armados palestinos insistieron en que no consideran mínimamente suficientes esas acciones para iniciar un plan de paz.
«Las cumbres de Sharm el-Sheick, Egipto, y de Aqaba, Jordania, no responden a nuestros derechos nacionales», afirmó la coalición de las fuerzas nacionales e islámicas en un comunicado publicado después de mantener una reunión en Gaza. «Rechazamos que describan a la Intifada y la resistencia como terrorismo», agregó el comité, afirmando que se oponían a cualquier intento que deniegue a los palestinos «sus derechos nacionales». «Nuestra resistencia contra la ocupación es legítima» y los compromisos adquiridos en Aqaba son «peligrosos», estimó la coalición. Se trata del segundo encuentro que organiza la coalición de las fuerzas nacionales e islámicas desde la cumbre de Aqaba, ya que el sábado examinó las declaraciones de esas dos cumbres.
El primer ministro palestino se comprometió en Aqaba a poner fin a la Intifada. La coalición de las fuerzas nacionales e islámicas reagrupa entre otros a los terroristas islamistas Hamas y Yihad Islámica, así como representantes de Al Fatah, del presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, y de Abbas.
No obstante, Bush dijo ayer que es «optimista» sobre las perspectivas de paz en Medio Oriente, a pesar de la última ola de atentados anti-israelíes. «Reconozco que va a haber extremistas, particularmente en los territorios palestinos, que quieran destruir la paz. Pero creo que la gente está cansada de ello», dijo Bush. Por su parte, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se entrevistó con su par israelí, Ariel Sharon, pero se negó a hacerlo con Arafat, lo que ocasionó que ningún dirigente palestino quisiera encontrarse con él. Berlusconi visitó Jerusalén y dijo estar orgulloso de «ser el amigo más firme, más sincero y más cercano» de Israel, mientras su colega Ariel Sharon declaró confiar en el semestre de presidencia italiana de la UE para afianzar las relaciones con esa comunidad, al punto que habló Sharon de un «plan Berlusconi» para Medio Oriente, similar al «plan Marshall» para Europa tras la II Guerra Mundial.
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