Comenzó anoche la nueva guerra del Golfo con un ataque aéreo sobre Irak
Apenas una hora y 35 minutos después de vencerse el ultimátum a Saddam Hussein, EE.UU. comenzó el ataque sobre Irak. Así dio inicio a una guerra de consecuencias imprevisibles. Las sirenas antiaéreas sonaron en Bagdad, prenunciando lo peor. El presidente George W. Bush confirmó en un mensaje por TV el inicio de las operaciones. Como una jugada del destino, una fuerte tormenta de viento y arena se había desatado en las últimas horas en la región del Golfo Pérsico, y las condiciones climáticas no permitían, según los especialistas militares, el inicio de las operaciones. Así, Hussein logró algo más de tiempo antes que la otra tormenta, la de fuego y muerte, cayera sobre su país. Pero el viento cesó y no pasó mucho tiempo hasta que se escu-charon las primeras detonaciones. Bagdad, una ciudad que anoche aparecía desierta y calma, rápidamente cambió su fisonomía y los destellos de las baterías antiaéreas brillaban en el cielo. La población, en sus casas, era bombardeada también, pero con mensajes patrióticos por televisión. Durante todo el día se sucedieron ayer manifestaciones de oposición a la decisión norteamericana. Juan Pablo II hizo un último llamado a la paz, mientras que la ONU responsabilizaba a Bush por las consecuencias de la guerra. Sin duda, serán muchas y serias por las fuertes disidencias, especialmente, en Europa. Ahora, resta esperar que el conflicto bélico sea lo más corto y lo menos cruento posible para que los costos sean menores aunque, seguramente, habrá un daño irreparable que se medirá en miles de muertos. Un dato económico que fortalece la perspectiva de una guerra rápida es la nueva baja experimentada ayer por el petróleo, que acumula una caída de 21% en siete días.
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Un avión GR7 de la Real Fuerza Aérea británica sobrevuela durante la noche pozos de petróleo en la zona de exclusión del sur de Irak. Durante todo el día, naves aliadas patrullaron la región, y bombardearon siete objetivos de radares y artillería de largo alcance cerca de Az Zubayr, allanando el camino para el ataque final.
«La suerte de Saddam se terminará cuando cese la tormenta», dijo un alto mando militar destacado en Kuwait.
La población iraquí, en tanto, se preparaba para lo peor y Bagdad se convirtió en una ciudad fantasma, con sus avenidas vacías y las veredas desiertas, pero iluminada como siempre. Ningún despliegue del ejército o de la Guardia Republicana era visible en el centro de la capital donde todos los ojos miraban al cielo, en una noche despejada, mientras por televisión se saturaba de mensajes patrióticos.
Ayer, aviones de la coalición atacaron siete objetivos militares iraquíes durante sus habituales patrullajes en la zona de interacción de vuelos al sur de Irak, anunciaron Londres y Washington. Pero el hecho se vivió de manera diferente a otras incursiones por los nervios acumulados tras largas jornadas de espera.
También fueron atacados un comando de radar y defensa antiaérea en el oeste iraquí, un sistema de defensa de misiles tierra-tierra, y un control de tráfico aéreo cerca de Basora, informó el Comando Central estadounidense.
Estados Unidos y Gran Bretaña cuentan con 280.000 efectivos militares en la zona, la mayoría de ellos (174.000) en Kuwait.
Por la tarde, Bush envió al Congreso una carta que señalaba que la guerra es la única alternativa para desarmar a Saddam Hussein.
A pocas horas de vencerse el ultimátum, Bush dio oficialmente por terminado el esfuerzo diplomático para desarmar a Irak en su misiva a los legisladores, y afirmó que la guerra era la única alternativa en un intento de preparar a los norteamericanos para la pérdida de vidas.
Las autoridades militares anunciaron una guerra que intentará ser «fulminante» para llevar a las tropas iraquíes a una rendición rápida y limpia.
Agregaron que las primeras 48 horas de bombardeos podrían incluir unas 3.000 bombas de precisión contra los puestos de comando del liderazgo iraquí, la Guardia Republicana, las redes de comunicación y las defensas antiaéreas. Pese a eso, el gobierno iraquí repitió que el presidente Saddam Hussein no dejará el poder para evitar la guerra.
• Ilusión
«Eso evidentemente es imposible», declaró el viceprimer ministro iraquí, Tarek Aziz, durante una conferencia de prensa en la que también negó haber desertado.
Pero Aziz se burló de la exigencia estadounidense de que las tropas iraquíes se rindan. Bush «quiere ocupar a Irak gratis, sin que se dispare un solo tiro. Eso es una ilusión».
El grupo islámico Ansar Al-Islami, activo en la región del Kurdistán, anunció ataques suicidas contra las tropas de Estados Unidos que invadan territorio iraquí.
En una entrevista a la televisión holandesa NOS, el jefe del grupo islámico, Mullah Krekar, afirmó que su movimiento posee «kamikazes más eficientes y peligrosos que los de Hamas y la Jihad Islámica».




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