Con incertidumbre sobre el resultado, cerró la campaña electoral en Italia

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La campaña electoral para las elecciones políticas del 24 y 25 de febrero en Italia se cerró este viernes ante la incertidumbre del resultado de los comicios, que podrían concluir sin lograr una mayoría parlamentaria en condiciones de asegurar un gobierno estable.

Los mercados desde hace varias semanas están nerviosos a raíz de lo que podría ocurrir tras conocerse los resultados del voto, sobre todo en el caso del regreso al poder del ex premier Silvio Berlusconi. Pero también acecha el cómico y euro escéptico Beppe Grillo, que podría llegar a tener entre el 20 y 25% de los votos y que hora tras hora está conquistando simpatizantes y electores.

Pese a que los sondeos dan por segura la victoria del centro izquierda, muchos economistas se pregunta que es lo que ocurrirá en los próximos meses con las reformas estructurales en la economía puestas en marcha por el premier Mario Monti.

Otro interrogante es que hará el próximo gobierno respecto de Bruselas, o sea si proseguirá o no la política marcadamente europeista impulsada por el premier saliente.

Según las últimas encuestas difundidas antes del período de veda, el centroizquierda liderado por Pierluigi Bersani podría obtener la mayoría en la Cámara de Diputados, aunque el centroderecha de Berlusconi parece haber remontado bastante en los últimos días.

Los últimos sondeos, difundidos el 8 de febrero, indican que el centroizquierda aventaja en cuatro-cinco puntos al centroderecha.

Hay que recordar que el sistema político italiano asigna un fuerte premio a la coalición ganadora, lo que favorece la estabilidad, pero ésto solo vale para la Cámara Baja.

El problema clave es lo que ocurrirá en el Senado, donde el premio de mayoría se otorga en base regional.

Pero la mayor inquietud proviene sin embargo del Movimiento 5 Estrellas de Grillo que podría lograr entre el 20 y el 25% de los votos, convirtiéndose en el segundo partido de la península, detrás del PD, mientras que la coalición centrista de Monti no superaría el 12%.

Monti admitió que Grillo no le gusta "pero hay que hacer las cuentas con sus electores". También Berlusconi está preocupado por el crecimiento del que es el político del momento en el país: "Grillo -dijo el Cavaliere- es un peligro para la democracia, sus candidatos son casi todos de extrema izquierda".

En la coalición de izquierda de Bersani le tienen a su vez suma desconfianza y temen que el cómico genoveés logre arrancarles muchos votos.

Otro dato importante es la casi segura victoria del centroderecha en regiones clave cómo Lombardía. Ganando en todas las demás regiones, el centroizquierda seguiría teniendo mayoría absoluta en el Senado.

Pero si además de Lombardía, Bersani pierde en el Véneto o Sicilia -otras dos de las principales regiones de la Península- entonces el centroizquierda se quedaría sin mayoría absoluta.

La preocupación de los partidos así como de la comunidad internacional es que se corra el riesgo de ingobernabilidad en la que es la tercera economía más importante de la zona euro.

Renato Mannheimer, experto en sondeos, declaró hace pocos días que aún hay un 10% de indecisos que decidirán al último minuto y que en torno a un 20% se abstendrán.

Según otros analistas, la oferta de Berlusconi de devolver el impuesto ya pagado por la primera casa, el odiado IMU, tiene poca importancia. Sin embargo, precisamente el gobierno de Suiza arrojó un balde de agua fría al Cavaliere sobre el IMU, declarando que "es imposible un acuerdo fiscal a breve plazo. Podría ser eficaz a partir del 2015", dijo el ministro helvético de economía.

El ex premier esperaba obtener de Berna de 25 a 30 mil millones de euros que habrían servido para reembolsar los 4 mil millones pagados por la primera casa.

Una alianza entre Bersani y Monti es potra parte dada como posible si al centro-izquierda no le va bien. Esa alizna podría concretarse al menos sobre ciertas temas fundamentales en el frente de las reformas económicas, caballito de batalla delpremier saliente.

Con Monti en un rol protagonista, esta coalición podría dar una sensación de continuidad y dar una imagen de estabilidad.

El mayor interrogante a medio plazo es de todos modos ver si Italia será capaz de fortalecer su economía y alcanzar un ritmo de crecimiento sostenible.

Los analistas mantienen mucha cautela respecto al ritmo de las reformas, esperan privatizaciones adicionales pero menores progresos en el mercado laboral, donde la desocupación juvenil afecta a más de un tercio de los jóvenes y es uno de los grandes dramas de la larga y angustiante crisis italiana.

El riesgo es que el descontento popular siga aumentando, lo que afectará a la fuerza del nuevo ejecutivo entrante para implementar reformas de mayor envergadura.

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