Crisis para Bachelet: cambiará su gabinete y busca más aliados
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El alcalde electo de Santiago, Pablo Zalaquett, saludó el domingo a la noche a sus seguidores
junto al líder del centroderecha chileno, Sebastián Piñera. Los comicios municipales
del domingo supusieron un fuerte giro político tras 18 años de dominio de la Concertación.
«La ciudadanía expresó una opinión más profunda que su voto. De alguna manera dio a entender que quería más unidad, alertó a quienes buscan en la política decisiones cupulares y también premió a los que trabajan a diario por sus demandas», dijo. «La gente no quiere más peleas», concluyó en alusión a las continuas pugnas internas en los partidos que la respaldan, que derivaron en el escisión de importantes grupos que sumaron casi 8% en la votación total.
Pese a sus dichos, la mandataria eludió realizar un pronunciamiento de fondo sobre la posibilidad de buscar el retorno de esos sectores. Sin embargo, el propio portavoz del gobierno, Francisco Vidal, reconoció que ése es un tema a analizar. La verdadera intención del gobierno al respecto podrá ser confirmada en los próximos días, teniendo como telón de fondo las elecciones presidenciales y legislativas de diciembre de 2009, para las que la oposición de centroderecha arranca con una amplia ventaja, según diversos sondeos.
La mayor complicación para el gobierno es que la oposición pasará a controlar la mayoría de las 30 comunas más pobladas del país, un factor clave en la lucha política territorial.
Analistas de distintas corrientes, algunos incluso asesores de la presidente como Alfredo Joignant, plantearon que una opción cierta es que el oficialismo negocie el ingreso al gobierno de nuevos actores políticos. La oferta iría dirigida especialmente al Partido Regionalista Independiente (PRI), liderado por un grupo de ex demócrata-cristianos, que obtuvieron casi 8% de los sufragios. Ellos gobernaron inicialmente con Bachelet, pero luego fueron expulsados de la coalición por pugnas en su propio partido, debido a sus críticas al modelo económico, al que califican de neoliberal.
Menos cierta es la opción de lograr una alianza de fondo con los comunistas, que treparon a 9% de las preferencias, logrando por primera vez una alcaldía en la capital desde 1990. Fuentes de ese sector negaron que estén dispuestos a dar ese paso.
Como sea, según los analistas, Bachelet deberádar un golpe de timón o sentarse a ver cómo el multimillonario Sebastián Piñera, el rival al que derrotó en 2006 y favorito en los sondeos, conquista el poder en 2009, como lo asegura desde la noche del domingo.




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