22 de julio 2003 - 00:00

Crisis también divide a BBC

Londres - Desde la noche del domingo, los altos ejecutivos de la BBC pare-cían desconectados de su propio personal cuando la empresa dio a entender que el doctor David Kelly no fue completamente sincero la semana pasada en su declaración ante los parlamentarios.

Andrew Gilligan
, el periodista en torno al cual se cierne la polémica, declaró que no había citado incorrectamente al doctor Kelly en su informe original. Los ejecutivos están convencidos de que el científico, que se suicidó el jueves, tenía reservas sobre la implicación de Downing Street en el famoso informe de setiembre sobre las armas de destrucción masiva de Irak, pero no las había expresado ante la comisión investigadora.

Sin embargo, los periodistas, editores y presentadores cuestionaron estas afirmaciones, aunque rogaron que se respetara su anonimato. Expresaron dudas sobre la postura de Gilligan y Richard Sambrook, director de Noticias, que prestó su apoyo incondicional al periodista desde que averiguó que su fuente era el doctor Kelly. Algunos, incluso, hablan de un motín. El apoyo a Gilligan se está desmoronando, fuera de los cada vez más tensos confines del programa Today, donde trabaja de acreditado de Defensa y asuntos diplomáticos.

En un intento de respaldar a Gilligan, la BBC hizo pública una declaración en la que expresaba su apoyo e insistía en que no había exagerado las palabras del doctor Kelly. «Quiero que quede claro que no cité incorrectamente ni malinterpreté al doctor David Kelly. Completamente al margen de las reuniones que mantuvo conmigo, el doctor Kelly expresó en Newsnight preocupaciones muy parecidas sobre la interpretación del informe de los servicios de espionaje por parte del gobierno.»

Pero esta declaración llegó demasiado tarde para salvar el abismo que se formaba entre los ejecutivos y el personal de la BBC. El cambio de actitud no podría haber sido más abrupto. Hasta el viernes a las 9.30, cuando la policía anunció la desaparición, la BBC pisaba tierra firme. Su empeño en no revelar sus fuentes se consideraba ético. Sin embargo, la noche del domingo, el terreno empezó a ser resbaladizo. Una personalidad muy conocida de la BBC dijo en relación con la develación de la fuente: «Ha caído como una bomba. Igual que muchos de los que trabajamos aquí, yo tenía la impresión de que Kelly no era la fuente. Lo que me preocupa es que hayamos fallado al calificar a la fuente como fiable del servicio de espionaje. ¿De verdad se podría definir así a David Kelly?».

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