De Stalin a un hotel de lujo
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El Moskva, cuya silueta aparece en la etiqueta del famoso vodka Stolichnaya, fue construido en 1935, como el primer hotel propiamente soviético y el más céntrico, al estar situado en la plaza Maniezh (del Picadero), a sólo cien metros del Kremlin y la Plaza Roja.
El estilo del Moscú conjuga la simplicidad del «constructivismo soviético» con un deseo de imitar las formas pomposas imperiales, propias de la arquitectura de la segunda mitad del régimen stalinista.
Los turistas que observaban la fachada del Moscú quedaban sorprendidos por el hecho de que las torres que coronan sus dos alas son asimétricas, aunque ése no era el propósito de los arquitectos.
En rigor, esta asimetría, que algunos denominan «monumento al miedo», se debió a que los arquitectos presentaron a Stalin dos proyectos con versiones distintas de las alas del futuro hotel en un solo papel, que el dictador soviético firmó por la mitad sin precisar qué prefería.
Ante la duda y el temor a preguntar, los arquitectos optaron por edificar un ala del edificio según un proyecto y la otra, conforme al segundo; a fin de cuentas ambos estaban avalados por la firma del dictador.



