22 de julio 2003 - 00:00

De Stalin a un hotel de lujo

Moscú (EFE) - El hotel Moscú, ubicado en la capital rusa, uno de los grandes símbolos del terror que infundía la dictadura de Josef Stalin, despidió ayer a sus últimos clientes antes de ser demolido para ser refaccionado y convertirse en un establecimiento cinco estrellas, que de todas formas respetará la fachada y la decoración original.

La administración honró a los seis últimos huéspedes con regalos: mecheros, bolígrafos, jabones y champús con el anagrama del hotel, botellas de champagne y hasta unos bonos que darán derecho a residir gratis una semana en las futuras habitaciones de lujo.

El Moskva, cuya silueta aparece en la etiqueta del famoso vodka Stolichnaya, fue construido en 1935, como el primer hotel propiamente soviético y el más céntrico, al estar situado en la plaza Maniezh (del Picadero), a sólo cien metros del Kremlin y la Plaza Roja.


•Diseño

Fue diseñado por un grupo de arquitectos dirigido por Alexei Schusiev, autor de numerosos edificios monumentales soviéticos, incluido el mausoleo de Lenin y la sede de la antigua KGB, y conocido como el «arquitecto de Stalin».

Durante años, albergó en su planta baja el primer restorán extranjero en la capital rusa, El Rincón Español, establecido en los albores de la perestroika, la política aperturista del último líder soviético, Mijail Gorbachov.

El objetivo del Ayuntamiento de Moscú, propietario del inmueble, es reconstruir el Moskva de manera que su futura estructura repita la famosa fachada y algunos de los más valiosos interiores del original.

El estilo del Moscú conjuga la simplicidad del
«constructivismo soviético» con un deseo de imitar las formas pomposas imperiales, propias de la arquitectura de la segunda mitad del régimen stalinista.

Los turistas que observaban la fachada del Moscú quedaban sorprendidos por el hecho de que las torres que coronan sus dos alas son asimétricas, aunque ése no era el propósito de los arquitectos.


En rigor, esta asimetría, que algunos denominan «monumento al miedo», se debió a que los arquitectos presentaron a Stalin dos proyectos con versiones distintas de las alas del futuro hotel en un solo papel, que el dictador soviético firmó por la mitad sin precisar qué prefería.

Ante la duda y el temor a preguntar, los arquitectos optaron por edificar un ala del edificio según un proyecto y la otra, conforme al segundo; a fin de cuentas ambos estaban avalados por la firma del dictador
.

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