Debut de Benedicto XVI
Pronunció ayer el Sumo Pontífice en el Vaticano su primer mensaje "Urbi et orbi" ante 40 mil fieles. Denunció "la amenaza terrorista, la pobreza, la proliferación de armas y la degradación ambiental".
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En este sentido, invitó al «hombre moderno, adulto y sin embargo débil en el pensamiento y en la voluntad», a dejarse «tomar de la mano por el niño de Belén» y recibir «al Salvador».
El Papa manifestó esperanzas sobre la capacidad de la humanidad de «unirse» para afrontar las amenazas y construir un «nuevo orden», en la revisión de «su relación con el mundo y el modo de concebir la libertad».
El pontífice se refirió, en este sentido, a las situaciones en Irak, Medio Oriente y Líbano, y reclamó que las expresiones de esperanza reciban la confirmación de « acciones» que persigan «justicia y sabiduría».
El hombre «del tercer milenio» cuenta con «vastos recursos materiales», pero debe ponderar la fe para encontrar el camino que revierta las injusticias, dijo.
• Augurios
Dios encarnado, continuó, interpela «la libertad» del hombre y reclama «revisar la relación con la vida y el modo de concebirla».
«Sin Cristo, la luz de la razón no basta para iluminar al hombre y al mundo», sostuvo el pontífice.
El Papa, con capa y mitra dorada, en una ceremonia que no modificó las previsiones de la tradición, dirigió los augurios de Navidad tras el mensaje «Urbi et orbi» en 33 lenguas. Ratzinger sumó el idioma filipino a las 32 previstas y cerró la serie, en latín, con la frase de San Agustín: «Despiértate, hombre, porque para ti Dios se ha hecho hombre». En el mensaje «Urbi et orbi», pidió «aceptar la paradoja de la Navidad», de un «creador del universo reducido a la impotencia de un recién nacido».




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