26 de diciembre 2005 - 00:00

Debut de Benedicto XVI

Pronunció ayer el Sumo Pontífice en el Vaticano su primer mensaje "Urbi et orbi" ante 40 mil fieles. Denunció "la amenaza terrorista, la pobreza, la proliferación de armas y la degradación ambiental".

Debut de Benedicto XVI
Ciudad del Vaticano (ANSA, EFE, Reuters) - El papa Benedicto XVI exhortó ayer a construir un « nuevo orden mundial» fundado en «justas relaciones éticas y económicas», que afronte flagelos como la pobreza, el terrorismo, las epidemias, la proliferación de armas y el daño ambiental, en su primer mensaje navideño desde que accedió al pontificado.

La humanidad unida podrá afrontar «tantas amenazas actuales», dijo Benedicto XVI en su primer mensaje «Urbi et orbi» (a la ciudad y al mundo), pronunciado desde el balcón de la Basílica de San Pedro ante unas 40 mil personas y transmitido por 111 emisoras de televisión para 68 países.

• Atrofia espiritual

Joseph Ratzinger pronunció su mensaje con una prosa de norma cotidiana, en forma de homilía, lo cual diferenció el texto del estilo usado por su antecesor, Juan Pablo II, provisto de una retórica lírica.

El Papa advirtió que la humanidad enfrenta «desde la amenaza terrorista hasta las condiciones de humillante pobreza en las cuales viven millonesde seres humanos; desdela proliferación de las armas hasta las epidemias y la degradación ambiental que pone en riesgo el futuro del planeta».

Asimismo, dijo que el hombre contemporáneo debe estar atento, porque está en riesgo de caer en la «atrofia espiritual», víctima de sus propios «progresos en el campo técnico y científico». «El hombre de la era tecnológica arriesga ser víctima de esos mismos éxitos de su inteligencia y de los resultados de su capacidad operativa, terminando en la esterilidad del espíritu y el vacío del corazón», manifestó.

En este sentido, invitó al «hombre moderno, adulto y sin embargo débil en el pensamiento y en la voluntad», a dejarse «tomar de la mano por el niño de Belén» y recibir «al Salvador».

El Papa manifestó esperanzas sobre la capacidad de la humanidad de «unirse» para afrontar las amenazas y construir un «nuevo orden», en la revisión de «su relación con el mundo y el modo de concebir la libertad».

El pontífice se refirió, en este sentido, a las situaciones en Irak, Medio Oriente y Líbano, y reclamó que las
expresiones de esperanza reciban la confirmación de « acciones» que persigan «justicia y sabiduría».

El hombre «del tercer milenio» cuenta con «vastos recursos materiales», pero debe ponderar la fe para encontrar el camino que revierta las injusticias
, dijo.

• Augurios

Dios encarnado, continuó, interpela «la libertad» del hombre y reclama «revisar la relación con la vida y el modo de concebirla».

«Sin Cristo, la luz de la razón no basta para iluminar al hombre y al mundo»,
sostuvo el pontífice.

El Papa, con capa y mitra dorada, en una ceremonia que no modificó las previsiones de la tradición, dirigió los augurios de Navidad tras el mensaje «Urbi et orbi» en 33 lenguas. Ratzinger sumó el idioma filipino a las 32 previstas y cerró la serie, en latín, con la frase de San Agustín: «Despiértate, hombre, porque para ti Dios se ha hecho hombre». En el mensaje «Urbi et orbi», pidió «aceptar la paradoja de la Navidad», de un «creador del universo reducido a la impotencia de un recién nacido».

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