Los desencuentros entre Carlos Mesa y los legisladores bolivianos se remontan al mismo momento en que aquél reemplazó a Gonzalo Sánchez de Lozada, en octubre de 2003. Así, el rechazo legislativo al proyecto de ley de hidrocarburos de Mesa y a su pedido de elecciones anticipadas evoca viejas rencillas. A continuación, los principales pasajes de un artículo publicado ayer en el diario «El Deber» de Santa Cruz de la Sierra.
El aislamiento político en el que incurrió el presidente Carlos Mesa provocó el comienzo de la crisis de gobernabilidad y se agudizó con temas puntuales como la convocatoria para el referéndum vinculante por el gas y la elección de las autoridades judiciales sin autorización del Congreso nacional. Hace una semana, cuando observó que la situación se le volvió insostenible por la radicalización de medidas en los sectores que exigían 50% de regalías petroleras, intentó un acercamiento con el Congreso y le delegó la responsabilidad de aceptar o rechazar su renuncia. Una semana más tarde, decidió voltearle nuevamente la cara, asegurando que no volvería a solicitar apoyo parlamentario para la aprobación de la Ley de Hidrocarburos, pero presentó el proyecto de ley de convocatoria al adelanto de las elecciones generales para el 28 de agosto.
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Ese vaivén de ideas y cambios bruscos de parecer no cayó de sorpresa entre los parlamentarios, que aseguran que el primer y gran error de Carlos Mesa fue creer que podía gobernar solo y sin el apoyo político del Congreso.
Ese fue el comentario que hizo el presidente de la bancada del Movimiento Nacionalista Revolucionario, Oscar Sandóval, quien aseguró que el presidente creyó que podía gobernar sin apoyo partidario. «El presidente no tiene una buena opinión de los partidos políticos, y eso perjudicó bastante. El es un líder asistémico, que cree que en Bolivia los partidos políticos no son indispensables, pero que incurrieron en tal cantidad de falencias, que había que promoverlos para que el partido continúe sirviendoal sistema democrático», agregó. Para el diputado Wilman Cardozo, del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, fue una mala táctica política de Mesa el no haber coordinado su gestión con el Parlamento, porque éste tampoco lo hizo, y desde ahí empezaron las fricciones.
A su juicio, Mesa quiso minimizar a los partidos después de la crisis política de octubre de 2003, y fue tardía su reacción al intentar incluirlos a comienzos de mes, cuando se veía acorralado.
No obstante, el diputado de Acción Democrática Nacionalista Fernando Rodríguez cree que la falta no sólo es del Presidente, sino también de los partidos políticos al mostrar su intransigencia frente a algunos temas. Sin embargo, dijo que Mesa fue condescendiente con el pedido de las regiones y, a la vez, demasiado cambiante en su discurso.
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