La Habana (EFE, Reuters, ANSA) - Un día después de que los principales líderes de la disidencia cubana hicieran circular una declaración en la que prometían defender concertadamente los derechos humanos y la democracia en la isla, no descartaron ayer fusionarse en un bloque único.
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«La unidad por la libertad existe entre nosotros, pero no necesariamente se expresa en un pacto o en la formación de una alianza estructurada», afirmó el documento «Unidad por la Libertad» dirigido a los pueblos de Cuba y el mundo.
«Trabajaremos responsablemente en la formación de un bloque unitario si las circunstancias aconsejan que ese paso es necesario y el más conveniente para lograr los cambios hacia la democracia en Cuba», se pudo leer en el documento que fue divulgado ayer en su totalidad.
Rubricado por opositores como Oswaldo Payá, del Movimiento Cristiano Liberación, Martha Beatriz Roque, de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil, y Elizardo Sánchez, de la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, los dirigentes reclamaron la liberación de los presos políticos y el respeto de la pluralidad y diversidad de posiciones.
La declaración fue firmada además por Laura Pollán, Berta Soler y Miriam Leiva -del grupo Damas de Blanco- y Héctor Palacios y Oscar Espinosa, miembros del grupo de los 75 activistas condenados a altas penas en 2003 y actualmente excarcelados por razones de salud.
Asimismo, los disidentes condenaron el diálogo sobre derechos humanos acordado este mes entre los gobiernos de Cuba y España durante una visita a la isla del ministro español de Relaciones Exteriores, Miguel Angel Moratinos.
Indignación
El funcionario estuvo tres días en Cuba y no se reunió con los disidentes. Su actitud indignó a los opositores que tras la partida del canciller español boicotearon una reunión con un diplomático de España de alto rango.
En ese sentido, los disidentes resaltaron en la declaración que corresponde «sólo a los cubanos lograr los cambios en nuestra sociedad, definir y decidir libre y democráticamente el futuro de Cuba como país independiente y soberano, sin intervenciones extranjeras». «No aceptamos que el reconocimiento y respeto de los derechos de los cubanos, en las leyes y en la práctica, sean condicionados a la situación internacional ni al estado de relaciones de Cuba con otros Estados, ni arreglos o pactos con otros gobiernos», agregó el texto.
Estados Unidos también envió un reclamo a Moratinos. La subsecretaria de Estado adjunta, Colleen Graffy, dijo ayer que su país «quiere saber por qué» el ministro no se reunió con la disidencia cubana en su reciente viaje a la isla.
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