30 de agosto 2004 - 00:00

Ejecutaron a una niña que desafió a la teocracia iraní

La noticia de la ejecución de Atefe Rayabi se conoció cuando esta chica, de 16 años, prácticamente una niña, fue ahorcada el 15 de agosto en la ciudad de Neka por haber mantenido relaciones sexuales con un joven.

Sin embargo, sólo días después, han trascendido los detalles de la que ya puede ser considerada una de las sentencias más crueles dictadas en la República Islámica de Irán.

• Protesta

Atefe fue llevada ante los tribunales de la provincia de Mazandarán, al nordeste de Teherán, junto al mar Caspio, hace tres meses por cometer «actos contrarios a la castidad». En su comparecencia ante el juez Hayi Reza, Atefe comenzó a despotricar contra la Justicia islámica, le dijo al juez que quienes debían estar en el banquillo eran los auténticos responsables de la corrupción moral del país y no sus víctimas, y, a continuación, profundamente irritada, culminó su protesta quitándose la ropa delante del tribunal.

Fue entonces cuando el juez, que también es el fiscal del distrito, montó en cólera y se tomó este caso como un asunto personal. En menos de tres meses, consiguió que la condena a muerte que había dictado fuera ratificada no sólo por el Tribunal Supremo, sino también por Mahmud Sarudi, presidente de la máxima instancia de la administración de Justicia de la República Islámica.

Durante el proceso, la joven tuvo que asumir su propia defensa, ya que el juez y fiscal le negó el derecho a disponer de un abogado,
pese a ser formalmente un requisito obligatorio en el sistema penal iraní.

Su padre, Kasem Rayabi, tuvo que pedir dinero a familiares, amigos y vecinos para contratar uno privado, pero no fue suficiente.

Finalmente, se señaló la fecha del 15 de agosto para ejecutar la sentencia, pero, previamente, se falsificaron los documentos de identidad de la condenada para elevar su edad por encima de los 21 años. La ejecución, como suele ser costumbre en la República Islámica, fue pública; se llevó a cabo en la calle del Ferrocarril (Rah Ahan), en el centro de la ciudad, y fue el propio juez quien se encargó de ajustar la soga alrededor del cuello de la víctima y quien, alzando el brazo, dio la orden para elevar la grúa de la que quedó colgada Atefe.

Consumada la ejecución, el juez explicó que Atefe había sido ahorcada por su descarada actitud ante el tribunal. Atefe Rayabi fue enterrada ese mismo día, pero el castigo no terminó con su muerte porque esa misma noche la tumba fue profanada y su cuerpo desapareció, sin que las autoridades hayan dado explicación alguna de lo ocurrido a la familia, que presentó formalmente una demanda por el robo del cadáver. El joven con quien se había acostado esta chica de 16 años fue condenado a 100 latigazos y después quedó en libertad.

Amnistía Internacional denunció que la ejecución de Atefe supone la décima condena contra un menor de edad desde 1990. Al menos, cuatro personas han sido ahorcadas en la última semana en Irán por diversos delitos.

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