El escándalo desgasta a Lula. Se aleja reelección
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Lula da Silva y José Serra, juntos, tras un debate en la campaña de 2002. Ese año ganó el socialista. Según las encuestas, esta vez el resultado sería distinto.
La encuesta también confirmó otra tendencia que se insinúa desde que estallaron los escándalos: la intención de voto por Lula se desvanece y, si las elecciones fueran hoy, el presidente perdería por 44% contra 35% de los votos ante el socialdemócrata José Serra, a quien derrotó en las presidenciales de 2002. Además, por primera vez, Lula aparece detrás de Serra en un escenario de primera vuelta, siendo superado estrechamente por 30% a 29%, aunque dentro del margen de error estadístico.
El estudio indica también que Lula sería derrotado por Serra en todas las regiones del país y en todas las capas sociales, incluidas las más desfavorecidas, bastión habitual del PT.
El sondeo, realizado entre el 18 y 22 de agosto entre 2002 personas y con un margen de error de 2,2 puntos porcentuales, le dio ayer más alas a una oposición convencida de que Lula sabía de todoslos asuntos de corrupción en que se encuentra involucrado el PT y no hizo nada para impedirlo.
El jefe de la bancada del Partido del Frente Liberal en la Cámara de Diputados, José Carlos Aleluia, afirmó ayer que «Brasil debe comenzar a olvidarse de Lula, que pertenece al pasado». «El encantamiento inicial se transformó en desencanto y la crisis no deja de agravarse. Si éste fuera un régimen parlamentario, Lula ya habría caído», aseguró.
Lo mismo opinó el antecesor de Lula en la presidencia, Fernando Henrique Cardoso, quien declaró que el jefe de Estado «perdió la iniciativa política» y su gobierno ha empezado a encaminarse rápidamente hacia «el fin».
Cardoso, del partido de Serra, el Social Demócrata de Brasil (PSDB), ha declarado que no volverá a ser candidato, aunque hace tiempo había dicho que sólo lo haría en caso de peligro de crisis institucional, lo que abre un cierto margen de incertidumbre en la actual coyuntura.
Además de la corrupción, otro problema de Lula ante una posible reelección radica en la crisis del propio PT, fraccionado gravemente en su interior por el escándalo y en vísperas de unas polémicas elecciones internas, previstas para setiembre.
• Dudas
Hasta el actual presidente de esa formación, Tarso Genro, que asumió el cargo a fines de julio, tras la renuncia de la cúpula directiva implicada en los escándalos, pone en duda un posible segundo mandato de Lula. «No sé si el presidente podrá ser reelegido», admitió Genro la víspera, poco antes de conocerse la encuesta de Ibope.
La crisis, que barrió a todo la dirección del PT y a algunos de los antiguos «hombres del presidente», como el ex ministro José Dirceu, amenaza ahora al ministro de Hacienda, Antonio Palocci, «garante» de la economía, que hasta el momento había estado al margen de los escándalos.
Palocci ha sido objeto de graves denuncias aún no aclaradas y se ha convertido en otro blanco de la oposición, lo que también complica la aspiración de algunos sectores de que sea el candidato del PT el año próximo en caso de defección de Lula.




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