El Papa pidió cambios y una revisión profunda del sistema financiero mundial
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Benedicto XVI.
El miércoles durante las vísperas y el Te Deum de acción de gracias, y el jueves durante la misa solemne en San Pedro del Vaticano y el ángelus recitado desde la ventana del despacho particular, el pontífice siguió una sola idea guía, la de un futuro incierto y difícil para toda la humanidad.
En San Pedro, frente a los embajadores de todo el mundo acreditados en el Vaticano, el Papa llamó a "una profunda revisión del modelo de desarrollo dominante".
"Lo exigen -explicó- las dificultades financieras inmediatas, el estado de salud ecológica del Planeta y, sobre todo, la crisis cultural y moral, cuyos síntomas son evidentes hace tiempo en cualquier parte del mundo".
Durante la homilía, el Papa también hizo un llamamiento para que la "maciza violencia" que en estos días estalló en la Franja de Gaza no sofoque el deseo de paz de una parte muy considerable de la población israelí y palestina.
Anoche, en el Te Deum, el Papa había evitado cualquier triunfalismo de fin de año, aunque expresó: "si bien en el horizonte se perfilan no pocas sombras sobre nuestro futuro, no debemos tener miedo".
Durante las ceremonias de estos dos días, el Papa se refirió a menudo a su mensaje "Combatir la pobreza, construir la paz", escrito y publicado semanas atrás para la 42 Jornada de la Paz, que la Iglesia celebra hoy en coincidencia con la festividad litúrgica de María Santísima Madre de Dios.
Las palabras de Benedicto XVI recibieron inmediatamente el consenso del arco político italiano, así como de las organizaciones católicas empeñadas en el voluntariado a favor de los pobres.
Entre los primeros en congratularse se encontraba el presidente de Italia, Giorgio Napolitano, a quien el Papa dirigió públicos augurios tras el rezo del Angelus.



