28 de febrero 2005 - 00:00

El Papa se mostró y llevó algo de alivio a los fieles

Juan Pablo II ayer, al bendecir a los fieles que esperan noticias sobre su salud frente al hospital Gemelli de Roma.
Juan Pablo II ayer, al bendecir a los fieles que esperan noticias sobre su salud frente al hospital Gemelli de Roma.
Ciudad del Vaticano (ANSA, EFE, AFP, Reuters) - El papa Juan Pablo II sorprendió ayer al mundo bendiciendo a los fieles desde la ventana del hospital Gemelli, donde está internado desde el jueves, por segunda vez en un mes, y pidió que recen por él en un mensaje que casi al mismo tiempo fue leído en Plaza San Pedro.

El Pontífice bendijo dos veces a los peregrinos al término del Angelus -que no pudo presidir en forma directa por primera vez en sus más de 26 años de Pontificado-levantando la mano desde la ventana del hospital. Su Santidad llevó después su mano a la garganta, donde se le practicó una traqueotomía el jueves pasado, intervención que lo imposibilita para hablar.

El Papa se encontraba detrás de las ventanas, y sus asistentes abrieron las cortinas de su habitación al mediodía, pocos segundos después de que el arzobispo argentino Leonardo Sandri impartiera la bendición dominical en su nombre en Plaza San Pedro.

• Bendición no prevista

Los fieles, reunidos en San Pedro para acompañar la lectura del Angelus dominical, no vieron las imágenes televisivas del Papa, mientras se mostraba y saludaba desde el Gemelli. Ese detalle confirmó que la bendición papal, que duró menos de dos minutos, no estaba prevista y que fue decidida a último momento, mientras se espera para hoy un nuevo boletín médico sobre su estado de salud.

En San Pedro, las pantallas gigantes mostraban, en tanto, una imagen fija con el rostro del Pontífice, mientras la aparición de Karol Wojtyla fue retransmitida por los canales de televisiónde todo mundo, apostados bajo la ventana del apartamento papal en el nosocomio.

El arzobispo Sandri, sustituto de la Secretaría de Estado vaticana, leyó el Angelus en San Pedro, en el cual el papa Juan Pablo II renovó su entrega a la Virgen María.

«María, Madre de la Iglesia, renuevo mi entrega: 'Totus tuus'», es decir, «todo tuyo», según la expresión latina, dijo el mensaje. «Que la Virgen nos ayude en cada momento de la vida a cumplir con la santa voluntad de Dios», finalizó el Angelus de Juan Pablo II leído por monseñor Sandri.

El valor del sufrimiento, la proximidad de los fieles y la voluntad de continuar fueron los temas del mensaje papal que monseñor Sandri leyó.


Antes de leer el texto de Juan Pablo II, monseñor Sandri había dicho: «Es mediodía, la hora del Angelus. El Santo Padre no está con nosotros, pero nos sigue desde el Gemelli, nos ofrece sus plegarias y sus sufrimientos».

• Fuerte emoción

Al finalizar la lectura del texto en el Vaticano, en el hospital Gemelli de Roma se vivieron momentos de profunda emoción cuando el Papa hizo su breve aparición. Un prolongado silencio de la gente reunida en la explanada del hospital siguió la escena y se mantuvo cuando se cerraron las cortinas de la habitación papal, desde donde Juan Pablo II saludó dos veces con la mano. Muchas personas oraron, y otras enjugaron sus lágrimas.

Por su parte, los médicos Rodolfo Proietti y su asistente, Massimo Antonelli, que atienden al Papa en el Gemelli, se mostraron satisfechos por la elección de Juan Pablo II de aparecer ante los fieles desde la ventana de su habitación. «Mejor así», dijo Proietti, con una sonrisa en los labios.

Por su parte, el cardenal argentino
Jorge Mejía, ex prefecto de la Biblioteca vaticana, se trasladó al hospital para informarse sobre el estado de salud de Juan Pablo II. El purpurado argentino provocó en octubre de 2003 un gran revuelo al declarar que si el Pontífice no puede comunicarse oralmente, «entonces es un problema personal, que traerá el tema de la renuncia, que estoy seguro de que él se plantea desde hace tiempo» (ver vinculada).

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