30 de marzo 2007 - 00:00

El Senado busca imponer a Bush el retiro de Irak

George W. Bush se mostró ayer rodeado de líderes legislativos republicanos pararechazar el intento de la mayoría demócrata del Congreso de imponerle un calendariode retirada de Irak.
George W. Bush se mostró ayer rodeado de líderes legislativos republicanos para rechazar el intento de la mayoría demócrata del Congreso de imponerle un calendario de retirada de Irak.
Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El Senado de EE.UU., bajo control demócrata, aprobó ayer nuevos fondos para la guerra en Irak, pero los condicionó a un calendario para el retiro de tropas de ese país, marcando un duro enfrentamiento con el presidente George W. Bush, quien amenazó con vetar esa ley.

Con 51 votos a favor y 47 en contra, la oposición logró hacer pasar una medida de gastos suplementarios para la guerra en el país árabe y en Afganistán por 122.000 millones de dólares que, entre otros elementos, impone que la retirada de las tropas quede completada para el 1 de abril de 2008.

La suma supera en unos 20.000 millones de dólares lo solicitado por el gobierno, e incluye asimismo una asignación en favor de los militares heridos en el campo de batalla y de regreso en el país, así como diversas subvenciones, entre ellas agrícolas. Los demócratas, opuestos a una escalada del conflicto en Irak, hicieron caso omiso a la reiterada amenaza de Bush de que vetará cualquier medida que imponga un cronograma para el repliegue de los soldados en Irak. Saben que un veto inviabilizaría la opción de la retirada militar (para insistir, el Congreso debería aprobar la norma con dos tercios de los votos de cada cámara), pero complicaría el curso de la lucha ya que dejaría en suspenso la provisión de dinero.

  • Veto

  • Antes de la votación, el mandatario dejó claro a los congresistas que vetará « cualquier proyecto de ley que imponga restricciones a nuestros comandantes sobre el terreno en Irak, o un proyecto de ley que no financie a nuestras tropas o que tenga demasiados gastos» no relacionados con la guerra.

    La semana pasada, la Cámara de Representantes había aprobado una medida de gastos por 124.000 millones de dólares que exigía la retirada militar para antes de setiembre de 2008. Ambos proyectos tienen que ser armonizados ahora en un proceso bicameral para lograr un solo texto final.

    El senador demócrata Robert Byrd, principal arquitecto de la versión del Senado, afirmó que el mensaje a Bush es claro: el país exige un nuevo rumbo para la guerra en Irak, y establecer metas e incentivos para el gobierno iraquí «no es rajarse».

    «Ese nuevo rumbo provee alicientes para que el pueblo iraquí resuelva sus diferencias, ponga fin a la guerra civil y busque la reconciliación», afirmó Byrd momentos antes de la votación.

    Pero la senadora republicana Kay Bailey Hutchison (Texas), votó en contra de la medida porque impone «un plazo arbitrario» para la retirada de las tropas, que tendría que comenzar cuatro meses después de la promulgación de la ley.

    Bush «ha escuchado lo que pidió el pueblo en las elecciones del año pasado y ha cambiado su política. La nueva estrategia (de seguridad) demuestra a todas luces que está comenzando a tener una oportunidad para el éxito», dijo Hutchinson (ver nota aparte).

    Tres meses después de que Bush anunciara su nueva estrategia político-militar, los demócratas responden con una medida que coloca a los poderes Legislativo y Ejecutivo ante una disyuntiva con soluciones muy arriesgadas para ambos. Por un lado, los demócratas tomarán el riesgo de ser los arquitectos de una retirada prematura y, por otro, Bush apuesta a que podrá mantener unidos a los republicanos en esta lucha de poderes.

  • Realidad política

    Aparte de la incesante ola de violencia, ambos partidos afrontan además otra realidad política: el próximo año habrá elecciones presidenciales y los demócratas retomaron el control del Congreso, en parte porque prometieron a su base «un nuevo rumbo para EE.UU.».

    Mientras tanto, Bush sigue defendiendo las virtudes de su política en Irak, al asegurar que las tropas estadounidenses están desplegadas las 24 horas en los barrios del país «y el pueblo iraquí está empezando a confiar» en la estabilidad del país. Pero ese optimismo contrasta con la opinión popular en Estados Unidos.

    Una encuesta reciente de la empresa Gallup señaló que sólo 29% de los estadounidenses cree que la escalada del conflicto está surtiendo efecto. El 60% de los encuestados favorece el establecimiento de un calendario para que las tropas se retiren el próximo año, mientras que sólo 43% cree que el despliegue adicional de tropas en Irak está marcando una diferencia, según Gallup.
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