2 de junio 2006 - 00:00

Encuesta revela Lula sería reelecto en primera vuelta

Brasilia (AFP) - El presidente Luiz Inacio Lula da Silva largará la campaña por un segundo mandato con un amplio favoritismo, pero su principal rival, el socialdemócrata Geraldo Alckmin, espera un acceso de "ira santa" de los brasileños para derrotarlo en las elecciones del 1° de octubre.

Un sondeo del instituto Ibope confirmó el jueves que si la elección fuese hoy, Lula ganaría sin necesidad de segunda vuelta, con ventajas que siempre rondan los 30 puntos por encima de Alckmin, quien no consigue llegar al 20% de intenciones de voto.

Considerando los votos válidos, Lula, líder histórico del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), quedaría con 62% (en el escenario que le es más desfavorable), y Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) con 24%. En tercer lugar, con 6%, aparece Heloísa Helena (6%), del Partido del Socialismo y la Libertad (PSOL), formado por disidentes del PT.

Pero Alckmin no desespera, y prevé un sobresalto ético de la opinión pública, para pedirle cuentas al ex líder sindical por promesas incumplidas y por los escándalos que desde hace un año sacuden a su gobierno, debido a denuncias de que el PT pagó sobornos a diputados.

"Habrá una ira santa en la elección. La gente está decepcionada, hay indignación", afirmó el miércoles Alckmin, un católico ferviente, durante una cena con empresarios en Sao Paulo.

El equipo de Alckmin tiene por objetivo forzar una segunda vuelta, y apuesta por una inversión de la tendencia a partir del inicio de la campaña por televisión, el 15 de agosto.

"Alckmin está en un nivel de 18% a 20% (de intenciones de voto). Si llega al 30%, habrá segunda vuelta", dijo a la AFP uno de sus asesores. En sus cálculos, Lula verá corroída su ventaja tanto por Alckmin como por Heloísa Helena, que puede llegar a 10%, y por otros candidatos menores, estimó.

Alckmin también piensa poner el acento de su campaña en cuestiones económicas, denunciando el escaso crecimiento del PIB (2,3% en 2005, menos que todos los países emergentes).

Pero Lula, pese a que su candidatura recién será oficializada a fin de mes, está ya en franca ofensiva, y el jueves desafió a la oposición a exhibir por televisión las "torturas" infligidas a muchos de sus colaboradores que tuvieron que dar explicaciones ante comisiones parlamentarias que investigaban las denuncias de corrupción.

Alckmin calificó esas declaraciones de "cinismo" y recordó que el principal argumento del presidente desde el inicio de los escándalos fue decir que "no sabía" que el PT tenía un sistema ilegal de fondos electorales.

El hecho de haber sustraído el cuerpo a los escándalos y su amplio favoritismo no dan sin embargo total tranquilidad a Lula.

"La oposición no consiguió destruir el mito Lula, pero buena parte de su electorado va a votarlo sin entusiasmo, simplemente porque no ve otra alternativa", dijo un asesor gubernamental que pidió el anonimato.

"Lula sigue trabajando con el miedo de perder, de que surja una nueva situación en los escándalos o de que el PSDB lance una campaña para involucrar a amigos o familiares suyos", añadió.

Otros vientos empujan hacia la victoria de Lula, que parece estimulado por la batalla política.

El PIB brasileño creció 3,4% en el primer trimestre respecto al mismo periodo de 2005, y Alckmin tendrá que esforzarse para explicar que ese buen resultado se debe en parte al bajo nivel de la actividad en 2005.

El asesor gubernamental afirma además que Alckmin quedó mal parado por la ofensiva lanzada en mayo por el crimen organizado contra policías de Sao Paulo, estado que gobernó desde 2001 hasta marzo pasado.

El colaborador de Alckmin indica que su campaña se centrará también en el tema de la seguridad, para explicar a la población que las leyes para combatir el crimen organizado "dependen del presidente de la República" y no de los gobernadores, que las aplican.

El calendario tampoco ayuda a Alckmin, según los oficialistas. La Copa del Mundo de Fútbol de Alemania absorberá durante un mes la atención de los brasileños y puede prolongar sus efectos si la 'Seleção', gran favorita, sale campeona.

"Todo eso llega en muy mal momento para la oposición, precisamente cuando Alckmin tenía que empezar a recuperarse", comentó el asesor gubernamental.

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