29 de enero 2004 - 00:00

Escándalo catalán afecta ya a Aznar

Madrid (El Mundo, ANSA, EFE, ASN) - La reunión que el líder independentista catalán Josep Lluís Carod-Rovira mantuvo con la cúpula de ETA en Francia derivó ayer en una fuerte polémica entre el gobierno y la oposición, que exigió al presidente del gobierno, José María Aznar, que explique por qué si los servicios secretos sabían dónde estaban los dirigentes de la organización terrorista no los detuvo.

Los servicios secretos españoles, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), fueron presuntamente la fuente de la información de «ABC», que destapó el lunes la reunión, y, según publicó ayer «El Mundo», grabaron la entrevista, celebrada el 4 de enero en Perpiñán (Francia).

•Despliegue

Carod, líder del partido Esquerra Republicana (ERC) y cesado el martes como vicepresidente del gobierno autónomo catalán por haber mantenido esa reunión, era objeto de seguimiento por parte de agentes del CNI desde enero de 2001, cuando se reunió con ex militantes de ETA en Eibar (País Vasco). En diciembre, cuando todavía no era vicepresidente, Carod se reunió, según «El Mundo», con dirigentes de Batasuna (brazo político de ETA) en Perpiñán, adonde llegó convencido de que sus interlocutores serían dirigentes de ETA y no de Batasuna.

Los agentes del CNI realizaron entonces un amplio despliegue en Perpiñán, convencidos de que Carod volvería a esta localidad a entrevistarse con la cúpula de ETA, así como fue en enero, cuando se entrevistó con los máximos dirigentes de la organización, Mikel Albizu, «Antza», y José Antonio Urruticoetxea, «Josu Ternera».

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y otros partidos de la oposición, entre ellos la propia ERC, exigieron ayer a Aznar que ofrezca explicaciones en el Congreso de por qué no fueron detenidos Antza y Ternera, este último prófugo de la Justicia y con un historial sangriento a sus espaldas. La polémica tiene un fuerte contenido político en la medida en que se acercan las elecciones legislativas del 14 de marzo, a las que oficialismo llega con ventaja.

El vocero socialista,
Jesús Caldera, preguntó que «si los servicios de inteligencia grabaron los encuentros, qué objetivos perseguía el gobierno al filtrar la información y por qué no fueron detenidos los terroristas si se sabía quiénes eran y cuándo se iban a reunir con Carod».

El propio Carod afirmó que «si realmente estas personas con quien yo me entrevisté eran dirigentes de ETA y la policía seguía aquello, me parece incomprensible cómo no fue interceptada la reunión y detenidos los miembros de la organización ETA. Se ha hecho un uso político y electoralista de aquel encuentro», añadió.

Aznar eludió contestar si tenía conocimiento de la entrevista entre Carod y ETA, puesto que el jefe del gobierno recibe los informes de los servicios secretos. «Yo nunca hablo de esas cosas», contestó.


El ministro del Interior, Angel Acebes, sí respondió: «¿Es que alguien puede creerse que si cualquiera de los servicios antiterroristas hubiese tenido cualquier información u oportunidad de detener a Ternera o Antza no lo hubiese aprovechado como hacen siempre?».

Expertos de la lucha antiterrorista dijeron a «El Periódico de Catalunya» que
«tenerlos vigilados, junto a la infiltración de topos en las filas etarras, ha permitido abortar muchos atentados y capturar a varios terroristas».

Por otra parte, la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), presidida por el ex presidente centrista Adolfo Suárez, presentó una querella criminal contra Carod por un presunto delito de colaboración con banda armada. Eduardo Fungairiño, fiscal jefe de la Audiencia Nacional, donde se instruyen las causas relacionadas con ETA, dijo que la entrevista de Carod con esa organización «constituye una actitud miserable, pero no un delito de colaboración con banda armada, a menos que se vaya a obtener algún beneficio tangible de ese criminal o se vaya a ayudar a ese criminal».

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