Madrid (AFP, EFE, Reuters, ANSA) - El Congreso de los Diputados de España aprobó anoche el tratamiento de un polémico proyecto de reforma del Estatuto de Cataluña, destinado a dar mayor autonomía a esa región y que contó con el apoyo de la mayoría socialista, de grupos nacionalistas y regionales y que sólo concitó el rechazo del opositor Partido Popular (PP). La iniciativa fue avalada por el voto de 197 legisladores contra 146 que se manifestaron en contra.
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En el debate parlamentario de toma en consideración del plan que daría Cataluña el mayor nivel de autogobierno de su historia, el jefe de Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero fijó su posición ante los aspectos más controvertidos del texto y defendió, como alternativa al término «nación» que contempla éste para definir a Cataluña, la fórmula de «identidad nacional». Esa fórmula, afirmó, es perfectamente compatible con la Constitución, que considera a España como «nación de todos». Debido a su rechazo a la aprobación del plan, el PP (centroderecha) presentó ante el Tribunal Constitucional un recurso de amparo contra la tramitación del proyecto debido a la decisión del Congreso de los Diputados de abordar el texto sólo como una « reforma estatutaria». Básicamente, el PP teme que esa definición de nación, aceptada por el gobierno socialista, termine sirviendo para una reivindicación futura de independencia de Cataluña.
Otro asunto espinoso del proyecto es el modelo de recaudación y gestión de impuestos, ya que Cataluña quiere tener mayor capacidad de decisión, sobre todo para manejar los fondos con los que, en su condición de una de las regiones más ricas de España, contribuye con las autonomías más pobres.
Durante su intervención, que provocó abucheos de la bancada opositora, Rodríguez Zapatero defendió la tramitación de la iniciativa, aprobada en setiembre por el Parlamento regional catalán con casi 90% de los votos, y su aprobación con una serie de « modificaciones», pero sin « desnaturalizar» el espíritu de lo acordado por la cámara de Cataluña. Por el contrario, el líder del PP, Mariano Rajoy, planteó que se trata de una reforma de la Constitución española «encubierta», que no será devuelta al Parlamento regional de Cataluña sólo porque es «el precio político» que debe pagar Rodríguez Zapatero para poder gobernar. La propuesta «choca con la Constitución, es incompatible con ella y no se puede aplicar sin quebrarla», pues el concepto constitucional de nación «está indisolublemente unido a la soberanía», agregó.
Rajoy dijo que «ojalá esta sinrazón pudieracorregirse con unos cuantos retoques; pero no es así, ya que la distancia entre el Estatuto y la Constitución es tan abismal que cualquier acomodo resulta imposible».Además alertó que la aprobación del Estatuto es una «coartada» para que Rodríguez Zapatero lleve a cabo una reforma federal del Estado.
Al debate, que fue abierto por tres diputados designados por el Parlamento catalán para defender la propuesta, finalizó , al cierre de esta edición, con la votación sobre la toma en consideración el texto.
Ahora, se iniciara la tramitación parlamentaria del nuevo Estatuto en la Comisión Constitucional, donde será estudiado y, en su caso, modificado con las enmiendas de los grupos.
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