Un megaescándalo de espionaje informático provoca una ola internacional de indignación

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Habría 50.000 teléfonos intervenidos. Hasta ahora se identificó a 80 periodistas, 600 políticos opositores, 85 activistas de derechos humanos y 65 empresarios. México, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Bahréin, Arabia Saudita, la India y Hungría, en la mira. Apuntan a la compañía NSO, cuyas exportaciones debían ser autorizadas por el Gobierno de Netanyahu.

París - La ONU, la Unión Europea, organizaciones defensoras de derechos humanos y la prensa internacional expresaron ayer su indignación tras la revelación de una trama mundial de espionaje a activistas, periodistas y políticos a través del programa informático israelí Pegasus. El caso se ha derramado por el momento a México, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Bahréin, Arabia Saudita, la India y Hungría entre una veintena de países, pero se esperan nuevas y explosivas revelaciones.

El caso lleva a los analistas a poner los ojos sobre el anterior Gobierno israelí de Benjamín Netanyahu porque la exportación de ese tipo de software requiere en ese país autorización del Ministerio de Defensa.

“Si las recientes acusaciones sobre el uso de Pegasus son ciertas solo en parte, entonces una línea roja fue superada una y otra vez con total impunidad”, dijo ayer la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet. “Sin un marco normativo que respete los derechos humanos, existen demasiados riesgos de que estas herramientas se utilicen indebidamente para intimidar a los críticos y silenciar a los que disienten”, agregó.

En tanto, la presidenta de la Comisión Europea –órgano ejecutivo de la Unión Europea–, Ursula von der Leyen, dijo que este escándalo “tiene que comprobarse, pero si ese fuera el caso, es completamente inaceptable”.

“No hablamos solo de algunos Estados delincuentes, sino del uso masivo de un programa de espionaje por al menos veinte países”, explicó la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, en declaraciones a la BBC. “Se trata de un ataque mayor contra el periodismo crítico”, aseguró.

Una investigación publicada por 17 medios internacionales reforzó las sospechas sobre la empresa israelí NSO Group en base a una lista obtenida por el colectivo de periodistas France Forbidden Stories (“historias prohibidas”) y la oenegé Amnistía Internacional. En ella aparecen 50.000 números de teléfono seleccionados por clientes de NSO desde 2016 para un posible espionaje.

La lista incluye los teléfonos de 180 periodistas, 600 políticos, 85 militantes de los derechos humanos y 65 empresarios, según la investigación realizada por el diario francés Le Monde, el británico The Guardian, el estadounidense The Washington Post y los medios mexicanos Proceso y Aristegui Noticias, entre otros.

Instalado en un teléfono móvil, este programa malicioso –malware– de la empresa NSO Group permite recuperar los mensajes de texto, fotografías, contactos e incluso escuchar las conversaciones de su dueño a través del micrófono del dispositivo.

NSO, creada en 2011, negó las acusaciones, a las que calificó de “suposiciones erróneas y teorías no corroboradas”.

El medio digital francés Mediapart y el semanario de investigación Le Canard Enchaîné presentaron una denuncia en París, después de que se conociera que varios de sus periodistas fueron espiados por los servicios secretos marroquíes a través de Pegasus. También integran esa lista corresponsales de grandes medios internacionales como Wall Street Journal, CNN, France 24, El País y la agencia AFP, entre otros.

En la lista aparecen números de políticos, entre ellos dos jefes de Gobierno europeos, cuyos nombres se anunciarán en los próximos días, según los periodistas que revelaron el caso.

Según las revelaciones, cuatro países árabes están involucrados en el escándalo: Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Bahréin y Arabia Saudita. Los tres primeros de ellos normalizaron en 2020 sus vínculos con Israel y entonces también se produjo un cierto deshielo entre Riad y ese país.

Algunos números pertenecían a mujeres del entorno del periodista saudita Jamal Khashoggi, asesinado en 2018 en el consulado de su país en Estambul por un comando formado por agentes sauditas.

Los gobiernos de Marruecos y Hungría –país miembro de la UE– negaron cualquier rol en la trama. También lo hizo el de la India, donde aparece como uno de los espiados Rahul Gandhi, el líder de la oposición.

Por otro lado, familiares y colaboradores del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, habrían sido espiados entre 2016 y 2017, cuando aquel lideraba la oposición a Enrique Peña Nieto.

El espionaje en México también tuvo como blanco a por lo menos 25 periodistas, uno de los cuales, Cecilio Pineda, fue asesinado en marzo de 2017 tras denunciar supuestos vínculos entre políticos y criminales en el estado de Guerrero (sur), de acuerdo con el consorcio de medios.

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