Evo limitó su reelección y destrabó acuerdo en Bolivia
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Una multitud de manifestantes liderados por el presidente Evo Morales copó ayer el centro de La Paz, en medio de amenazas de copamiento del Congreso. La presión funcionó, y la oposición aceptó un acuerdo para votar la nueva Constitución.
La llegada masiva de manifestantes a La Paz llevó a las autoridades educativas a suspender las clases en la ciudad y en la vecina de El Alto y a las instituciones públicas a decretar jornada laboral continuada. La marcha oficialista, criticada por la oposición por suponer un acoso al Congreso Nacional, se había desarrollado hasta el momento de forma pacífica y sin incidentes.
No obstante, antes de llegar al centro de la ciudad, donde se sumó Morales, varios líderes sindicales amenazaron con cerrar el Congreso si sus legisladores no aprobaban la convocatoria al referendo constitucional.
El referendo se celebrará el 25 de enero y las elecciones generales previstas para 2010 se adelantarán a diciembre de 2009. Con ese consenso, también quedaría resuelto uno de los principales escollos que habían marcado la negociación parlamentaria en las últimas horas: la reelección presidencial. Y es que para hacer posible el referendo constitucional, el presidente Morales se comprometió a presentarse a comicios generales sólo una vez más y no otras dos como temía la oposición, lo que le habría permitido, de imponerse en las urnas, gobernar hasta 2019.
Además, el acuerdo contempla correcciones al texto constitucional aprobado en noviembre por la Asamblea Constituyente sin presencia de la oposición en un cuartel de Oruro, en medio de violentas manifestaciones que se cobraron la vida de tres personas y decenas resultaron heridas. Este acuerdo permitiría pacificar el país tras la ola de violencia por la que 19 indígenas murieron en la región norteña de Pando, que se encuentra en estado de sitio.
La conflictiva situación dio paso a dos procesos de diálogo político consecutivos en Bolivia, el primero entre el gobierno y los gobernadores opositores autonomistas que concluyó sin acuerdos.
El segundo escenario de diálogo se abrió en el Congreso Nacional con una comisión integrada por las cuatro fuerzas políticas que tienen representación parlamentaria. Estas mesas de diálogo fueron seguidas por varios organismos internacionales, como la Organización de Estados Americanos (OEA), las Naciones Unidas o la Unión de Naciones Sudamericanas ( Unasur), cuyos representantes aún se encuentran en el país a la espera de que se resuelva la compleja crisis boliviana.




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