24 de noviembre 2003 - 00:00

Fin del "Zorro Caucásico"

El ocaso de Eduard Shevardnadze, a sus 75 años, demuestra una vez más que el prestigio internacional o el hecho de haber sido una figura clave en un hecho que conmovió a la opinión pública mundial, no garantiza en los más mínimo el consenso entre sus electores.

El patriarca de la política de Georgia perdió su última batalla. Fue uno de los padres de la Perestroika y la reunificación de Alemania, pero la mayoría de los cinco millones de georgianos culpan al ex ministro de Asuntos Exteriores de la Unión Soviética del declive de la república caucásica.

Eduard Ambrosevich Shevardnadze
nació el 25 de enero de 1928 en Mamati, cerca del Mar Negro. Tras hacer carrera en las juventudes del Komsomol, este historiador de formación se convirtió en 1972 en jefe del Partido Comunista de Georgia.

• Reunificador

En julio de 1985, el secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), Mijail Gorbachov, lo nombró ministro de Asuntos Exteriores. Entonces, fue uno de los grandes impulsores de la reunificación de Alemania en 1990.

«Lo entendimos muy bien: si no se logra la reunificación de Alemania será inevitable una nueva guerra mundial»
, dijo Shevardnadze. Cuando crecía la resistencia de los comunistas conservadores contra la Perestroika (reforma) de Gorbachov, Shevardnadze renunció al cargo de ministro, en diciembre de 1990, denunciando «la dictadura que se viene».

La caída de Sviad Gamsakhurdia, el primer presidente de una Georgia independiente, llevó al poder al ex ministro soviético. Fue reelegido en 1992, 1995 y 2000, aunque siempre entre denuncias de fraude por parte de la oposición.

Una década con Shevardnadze en el poder, con sólidos vínculos con líderes internacionales, no llevó mucha dicha al pueblo georgiano. Con apoyo de Rusia, las repúblicas de Osetia del Sur y Abjasia lograron separarse sangrientamente de Georgia.

«Georgia todavía me necesita», señaló en varias ocasiones. Ni siquiera dos atentados, en 1995 y 1998, pudieron sa-carlo de la presidencia. Para muchos georgianos, Shevardnadze, conocido como «el Zorro Caucásico» por su astucia y delicadeza, era desde hace tiempo el mal menor de la política de su país.

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