Los gremios ganaron la pulseada navideña contra la reforma de Macron

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Lograron mantener casi paralizado el transporte. Este sábado será un día crucial. ¿El país recibirá el 2020 en caos?

Transportes ralentizados o prácticamente inexistentes y recaudación de dinero como regalo para los huelguistas. La Navidad en Francia marcó el final de la tercera semana ininterrumpida de paro contra la reforma de las jubilaciones de Emmanuel Macron, que intenta buscar un nuevo impulso.

En la jornada 21 de la huelga en el transporte, el tráfico de trenes y transporte público en París siguió siendo este miércoles muy limitado o completamente interrumpido.

En las grandes estaciones parisinas, hasta los trenes de alta velocidad desaparecieron desde la mañana: ni salidas ni llegadas “antes de primera hora de la tarde”, advirtió la compañía nacional ferroviaria SNCF.

En París, la mayoría de las estaciones de subte estuvieron cerradas y solo las dos líneas automatizadas, que funcionan sin conductor, y uno de los accesos al aeropuerto de Orly circularon con normalidad. Las otras 14 estuvieron cerradas y el tren de cercanías RER apenas brindó frecuencia y solo en algunos tramos.

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Se trató de una configuración poco habitual para los turistas y también para algunos huelguistas. “En circunstancias normales nunca descansamos los dos días de fiesta en Navidad. Normalmente pasamos una de las dos fiestas lejos de nuestra familia y amigos”, explicó Raffi Kaya, conductor de tren y militante del grupo de sindicatos SUD, que participó el martes en una “comida de huelguistas” en París.

Estos “banquetes de Navidad”, que fueron organizados en varias partes de Francia por iniciativa sindical para “mantener viva la llama” de protesta, permitieron encuentros entre sindicalistas y huelguistas de diferentes regiones.

A las puertas de la cuarta semana de huelga, “aguantar” se convierte en la palabra clave. “Estamos en un momento bisagra”, explicó Raffi Kaya.

Varios cheques de solidaridad con los huelguistas fueron depositados bajo un árbol de Navidad y el martes el sindicato Info’Com-CGT entregó a los trabajadores de la RATP un cheque de 250.000 euros de su fondo de solidaridad.

La próxima fecha clave para los huelguistas es el próximo sábado, con una jornada de acciones convocada en todo el país.

La reforma previsional pretende fusionar en un sistema “universal” los 42 regímenes existentes y, en particular, suprimir los “especiales”, entre ellos los de la RATP (metro parisino) y de la SNCF (sistema ferroviario), que permite a sus empleados dejar de trabajar antes de la edad mínima aplicada a otros.

La próxima cita de los aliados sociales contra el Gobierno de Macron está fijada para el 7 de enero, inicio de una serie de reuniones temáticas previstas antes de la presentación de un proyecto de ley en el Consejo de ministros, el 22 de enero.

Sin tregua y con un gobierno en vacaciones, ¿durará la huelga hasta Año Nuevo?

“Cuando perdimos 20 o 25 días de salario, no nos vamos a parar ahora solo porque es Año Nuevo”, dijo el martes el secretario general del sindicato de ferroviarios, Laurent Brun, en una entrevista al diario L’Humanité.

Los profesores podrían sumarse también a comienzos de año a la huelga, así como algunas profesiones liberales que disponen de regímenes autónomos, reagrupados en un colectivo llamado SOS Retraite (SOS jubilaciones), que llamó a un paro para el 3 de enero. Entre los convocados se encuentran también médicos, abogados, pilotos y asistentes de vuelo.

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