Fuerte conmoción política por la derrota de Chávez

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A fuerza de votos, Hugo Chávez enterró ayer sus pretensiones cesaristas en el Caribe venezolano. Un golpe a su personalismo, un interrogante para la continuidad estable de su mandato y, sobre todo, una advertencia para los países que copiaban su demagogia perenne: Bolivia (Evo Morales), Ecuador (Rafael Correa) y aliados obvios también como Cuba, Irán, Nicaragua. No prosperó en Venezuela la reelección indefinida, tampoco tentó la idea de un socialismo caribeño. Fue, sin embargo, una pírrica derrota -si son ciertos los resultados finales-, el país ha quedado dividido en dos partes de potencial antinomia. Se lo deben a él, a quien se imaginaba emperador bolivariano, malhadado uso que hizo este militar de la memoria del Libertador. Para muchos, en la Argentina, ahora Chávez parece un político amateur: nadie puede pensar -menos en la populosa Buenos Aires y en sus punteros peronistas- que un dirigente pierda eleccionescon la caja disponible del venezolano, quien subió con el petróleo a 10 dólares y ahora está en 100. Casi un principiante, militar al fin, embebido en su propia soberbia. El resultado negativo no aparta a Chávez del poder (tiene mandato hasta 2013), pero lo limita en sus fantasías continentales y quizá lo habilite para otras intentonas desesperadas. Sería lo peor que podría ocurrir si desea copiar a su numen Fidel Castro cuando inspiró la violencia como una alternativa a las urnas.

"El No triunfó por una diferencia de más de 10 puntos, aunque para complacer a Chávez, en la madrugada de ayer se tergiversaron las cifras", dijo Alejandro Peña Esclusa, presidente de Fuerza Solidaria, refiriéndose al referendo en el que los venezolanos se pronunciaron sobre la reforma constitucional. Los resultados oficiales, sin embargo, mostraron que una ajustadísima victoria del triunfo del No, con 50,7% de votos para los artículos a reformar incluidos en el bloque A, y 51,05% para aquellos del bloque B.

De carácter no obligatorio, en el referendo del domingo pasado los venezolanos debían votar a favor o en contra de la reforma de 69 artículos de la Constitución. El plebiscito apenas movilizó hacia las urnas a un poco más de la mitad de la población. Hubo 44,11% de abstención, un porcentaje considerable si se lo compara con 25,3% de diciembre del año pasado, cuando Hugo Chávez se postuló para la reelección.

Algunos sondeos previos al domingo ya anticipaban un triunfo del No a la reforma, por una diferencia de entre 8 y 12 puntos. Durante las últimas semanas, las movilizaciones callejeras, las protestas estudiantiles y la oposición del ex ministro de Defensa de Chávez, el general Raúl Baduel, mostraron que el clima no era favorable a la amplia modificación constitucional del presidente venezolano, y que cabía la posibilidad de que éste pudiera ser derrotado.

  • Clima tenso

    Según explicó Peña Esclusa, titular de una asociación civil opositora al chavismo, el resultado del referendo -se votó por sistema electrónico-pudo haberse conocido apenas finalizada la votación. Pero recién se hizo público nueve horas después, cuando tanto opositores como seguidores de Chávez pudieron finalmente convencer al líder bolivariano de que si él, luego de tergiversar los resultados, anunciaba el triunfo del Sí, sobrevendría la guerra civil en toda Venezuela.

    La oposición más fuerte al "retoque" de números por parte de Hugo Chávez provino desde el mismo Ejército venezolano. "Los militares sabían que si Chávez mentía con el resultado, saldrían violentamente a la calle tanto opositores como aquellos chavistas que no estaban de acuerdo con la reforma constitucional. Sabían los militares que, por la tensa situación que estamos viviendo, les tocaría reprimir al pueblo venezolano", dijo Peña Esclusa en declaraciones exclusivas a Ambito Financiero.

    Momentos antes del anuncio del Consejo Nacional Electoral, en la madrugada del lunes, el clima tenso había llegado a su clímax. Hugo Chávez no se ponía de acuerdo con seguidores y opositores en los números desfavorables que quería difundir. De acuerdo con lo que llegó a trascender de esas decisivas horas, los altos mandos de las Fuerzas Armadas venezolanas, incluido el ahora opositor general Baduel, fueron los que inclinaron el fiel de la balanza para que, de una vez por todas, Chávez accediera a mostrar la victoria del Sí. Baduel habría puesto sobre la mesa el alto grado de disconformidad reinante entre los uniformados. Y por dos motivos. Uno, que en la reforma de la Constitución propuesta se colocaba a las milicias bolivarianas en el mismo rango que el Ejército profesional. Y la otra, más seria todavía, que luego de su fracaso en la negociación con las FARC por los rehenes, Chávez estaba colocando a Venezuela en una confrontación con Colombia. "Algo absurdo, más cuando los militares colombianos, como los nuestros, los venezolanos, tienen un solo enemigo común: las FARC", aclaró Alejandro Peña Esclusa.

    Fue la oposición la que decidió hacer el "sacrificio" y, callada, acordar un pobre resultado "para no ir a la guerra civil". Pero Chávez, consecuente con su personalidad expansiva, no pudo con su genio, y en sus primeras declaraciones a la televisión se refirió al triunfo del No diciendo que "yo no hubiera querido esta victoria pírrica". En realidad, se estaba refiriendo a su propia derrota.
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