15 de diciembre 2003 - 00:00

Fuerte impulso para Bush de cara a las elecciones de 2004

Fuerte impulso para Bush de cara a las elecciones de 2004
Washington (AFP, ANSA) - La detención del ex presidente iraquí Saddam Hussein, derrocado en abril pasado, constituye un excelente acontecimiento para George W. Bush, en momentos en que la situación en Irak era considerada como su talón de Aquiles, faltando menos de un año para la elección presidencial de noviembre.

Sin embargo, Irak aún obsesiona a las fuerzas estadounidenses y la economía norteamericana no está completamente restablecida. No obstante, Bush sigue aún bien posicionado para asegurarse la reelección que no logró su padre.

Una encuesta de principios de diciembre de Gallup para «USA Today» y CNN, reveló que Bush obtenía 55 por ciento de aprobación contra 50 por ciento de mediados de noviembre. Un 48 por ciento de los consultados dijo que votarían por la reelección del presidente contra 46% de los que se proclamaron en ese sentido en octubre.

• Golpes de efecto

El presidente y sus estrategas, conducidos por el «niño brillante» Karl Rove, son hábiles en los golpes de efecto, tal como lo demostraron con la sorpresiva visita de Bush a las tropas en Bagdad durante el Día de Acción de Gracias.

Los fondos de campaña de Bush alcanzaron un récord y sus organizadores esperan contar con 200 millones de dólares para lanzar una arremetida de propaganda para cuando sea designado como candidato oficial del Partido Republicano en la convención de Nueva York prevista para setiembre, fijada para que coincida con un nuevo aniversario de los ataques terroristas contra las Torres Gemelas.

Gran parte del desempeño de la administración Bush descansa en el manejo del tema Irak, que es visto como el talón de Aquiles del actual mandatario.

Pese al rimbombante anuncio sobre la captura de Saddam Hussein, los 130.000 soldados estadounidenses en Irak siguen siendo blanco de ataques diarios. De hecho, murió un número mayor de soldados estadounidenses luego de que Bush declarara el final de los combates que durante la guerra para derrocar a Saddam Hussein. Las armas de destrucción masiva cuya existencia fue utilizada como justificativo de la guerra, siguen sin aparecer y los demócratas acusan a la administración Bush de haber mentido a la opinión pública estadounidense acerca de las verdaderas razones para la invasión que se lanzó el 20 de marzo.

El costo financiero del conflicto también es muy elevado en momentos en que Estados Unidos enfrenta un déficit presupuestario récord agravado por el controvertido recorte impositivo que el presidente Bush promovió para estimular el crecimiento económico.

Otro de los grandes beneficiados con la detención de Saddam es el primer ministro británico, Tony Blair, quien padeció un año de constantes críticas por parte de la población contra su gobierno por la decisión de apoyar a Washington en la guerra de invasión.


• Preocupación

La reciente escalada de violencia y la difícil situación de seguridad en Irak preocupaban cada vez más al premier británico, quien este año sufrió problemas de estrés, arritmia y vio la caída de su popularidad entre una población opuesta mayoritariamente a la guerra.

La última encuesta británica indicó que 60 por ciento de la población local estaba en desacuerdo con la invasión británica a Irak, país en el que no se hallaron armas de destrucción masiva, justificación que dio Blair para atacar Bagdad.

Blair fue el primer líder mundial en anunciar oficialmente la detención de Saddam Hussein.

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