García es el nuevo presidente de Perú
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Alan García y Ollanta Humala.
La campaña de la segunda ronda electoral se caracterizó por duros ataques personales entre García y Humala y la constante intervención del presidente Chávez en el proceso, que llevó a que la relación diplomática de Caracas y Lima llegara a su peor momento en años, tras el retiro de sus embajadores.
Chávez recordó permanentemente el pasado de García y lo llamó "ladrón" y "sinvergüenza".
Para el analista del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Nueva York, Patricio Navia, el triunfo de García frena la influencia de Chávez en la región, que pretende formar un eje de izquierda al que se han plegado los presidente de Cuba, Fidel Castro, y de Bolivia, Evo Morales.
"Esto representa un retroceso para el proyecto de Chávez, aunque creo que tanto García como Chávez van a repensar sus estrategias y van a bajar el tono de sus declaraciones. No creo que vayan a cortar relaciones", afirmó.
"Chávez seguirá apoyando a Humala y va a hacer las paces con García. Lo mismo hizo con (el ex presidente Ricardo) Lagos en Chile y con (el presidente Alvaro) Uribe en Colombia", agregó Navia.
El virtual ganador de los comicios, visto como un "mal menor" por muchos peruanos porque promete defender la democracia y el crecimiento económico, salió de su gobierno en medio de acusaciones de corrupción y en el auge de la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso.
"García no tiene un cheque en blanco, tiene que trabajar ahora de manera dramáticamente diferente" a su anterior mandato, dijo el director del diario Peru.21, Augusto Alvarez, al comentar los resultados.
Humala fue considerado una amenaza para las clases rica y media, debido a su discurso autoritario y su plan de una mayor intervención estatal en la economía y de tocar los intereses de las grandes empresas para beneficiar a los pobres.
El militar retirado hablaba a sus seguidores al mismo tiempo que las autoridades electorales ratificaban el triunfo de García, por lo que se mantuvo cauto sin reconocer su derrota.
"A partir de mañana, le guste o no les guste al poder económico de Perú se inicia la gran transformación (...) porque tenemos la mayoría parlamentaria", afirmó Humala a sus seguidores frente a su sede partidaria y llamó a la unidad de su agrupación como primera fuerza política en el Congreso.
El partido de Humala en la elecciones de abril logró 45 legisladores frente al partido de García que obtuvo 36, de los 120 que conforman el Congreso unicameral peruano.
La única ciudad donde se han reportado incidentes durante la tranquila jornada fue en la sureña Arequipa donde un centenar de seguidores de Humala se enfrentaron con los simpatizantes de García.
"Arequipa revolución, Ollanta presidente", decían los manifestantes, que fueron disueltos por la policía.
El militar retirado concentra principalmente su apoyo en la sierra central andina y todo el sur de Perú, donde vive la mayoría de indígenas y pobres del país.
"Parece difícil a estas alturas que pueda ser revertida la diferencia entre García y Humala", dijo el analista político, Fernando Rospigliosi.
"A Humala le costó caro el apoyo de Chávez", agregó.
La elección del domingo se desarrolló en forma normal, aunque con mayor vigilancia policial y militar por temores a protestas debido a que se preveía una reñida contienda.
Esta es la segunda elección en menos de una semana en un año plagado de comicios en Latinoamérica.
A fines de mayo, en Colombia fue reelecto el presidente Uribe, en enero la socialista Michelle Bachelet ganó la presidencia de Chile y en diciembre triunfó el líder indígena boliviano Morales.



