22 de enero 2008 - 00:00

Gaza: Israel abre frontera ante la crisis humanitaria

Gaza (EFE, AFP, El Mundo) - Israel restableció ayer la entrada de medicamentos y combustibles a Gaza, después de que el cierre de fronteras decidido como respuesta al lanzamiento de cohetes lanzados por terroristas palestinos contra ciudades del sur del Estado judío provocara grandes apagones en la Franja y advertencias internacionales de que ese territorio se encaminaba a una crisis humanitaria.

El ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, autorizó ayer la entrada de fuel para la planta eléctrica de Gaza, cuyas turbinas dejaron de funcionar el domingo por falta de combustible, lo que dejó a oscuras a unas 800.000 personas en el centro de ese empobrecido territorio.

Barak conversó ayer por teléfono con el presidente egipcio, Hosni Mubarak, a quien aseguró que Israel no tiene interés en provocar una crisis humanitaria en la Franja de Gaza, pero al mismo tiempo recalcó que no permitirá que los terroristas palestinos continúen atacando desde allí localidades israelíes.

Tras una reunión con altos funcionarios del gobierno israelí en la que intervino Barak, una fuente de Defensa, citada por la edición electrónica del diario «Haaretz», afirmó que tras las sanciones impuestas por Israel el jueves «parece que en Gaza han captado el mensaje». En este sentido, la fuente argumentó que «desde el jueves, cuando fueron disparados 40 cohetes Al-Kasam contra Israel, el número de proyectiles se ha reducido, y ayer, por ejemplo, sólo un Al-Kasam fue lanzado. La presión económica y militar ha tenido un impacto».

Con todo, la fuente advirtió que «si continúa el lanzamiento de cohetes, no lo pensaremos dos veces en lo relativo a reforzar las sanciones y cerrar las fronteras».

  • Permiso

    El Ministerio de Defensa afirmó también que se permitirá la entrada de gasoil para los generadores y el consumo doméstico, aunque un portavoz de Exteriores matizó que las restricciones permanecerán en pie sobre la nafta para vehículos.

    Antes del anuncio de Barak, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, se había mostrado impasible. «En lo que a mí respecta, todos los residentes de Gaza pueden ir caminando, pero si no tienen nafta para sus vehículos, es por culpa de un gobierno criminal que no permite a la población del sur de Israel vivir en paz», señaló Olmert en alusión al gobierno islamista de Hamas que controla la Franja.

    También había advertido en una comparecencia junto al jefe de la diplomacia holandesa, Maxime Verhagende, que Israel no «lucha contra los civiles, sino contra aquellos implicados en el terrorismo. De ninguna forma dejaremos que la vida en Gaza sea cómoda y agradable».

    Por la mañana, centenares de palestinos se manifestaron junto al paso fronterizo de Rafah, en el sur de Gaza, contra las restricciones israelíes. Políticos como el diputado y ex ministro de Información Mustafa Barguti pidieron incluso al presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abbas (Abu Mazen), que cese las negociaciones de paz con Israel hasta el fin de las sanciones.

    La situación había generado fuertes críticas en el mundo islámico, con el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, a la cabeza, quien aseguró que Israel «se pasó de la raya» y reclamó la convocatoria a una reunión de naciones islámicas para tratar el caso.
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