17 de diciembre 2014 - 17:23

Intercambio de prisioneros entre Washington y la Habana

Estados Unidos y Cuba están más cerca de normalizar sus relaciones luego de 50 años, luego de que el contratista estadounidense Alan Gross fuera liberado de una prisión cubana, tras cinco años detenido, como parte de un acuerdo que incluye la liberación de tres cubanos condenados por espionaje en Estados Unidos. 

"Mr Gross fue liberado por motivos humanitarios por el gobierno de Cuba, por pedido de Estados Unidos", afirmó el oficial del gobierno de Barack Obama.

Estados Unidos, a cambio, aceptó liberar a tres cubanos detenidos por espionaje en territorio estadounidense.

Los tres cubanos liberados forman parte del grupo que integraba la "Red Avispa", enviada por el entonces presidente de Cuba, Fidel Castro, para espiar en el sur de la Florida.

Los hombres, aclamados como héroes en Cuba, fueron condenados en 2001 en Miami por cargos de conspiración y no registrarse como agentes extranjeros en el país.

Gross fue detenido en Cuba en diciembre de 2009, cuando trabajaba como contratista de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés), en la implementación de un programa para mejorar las comunicaciones y el acceso a Internet de la comunidad judía cubana.

Fue acusado y condenado a 30 años de prisión "por violar las leyes cubanas, al implementar un programa subversivo financiado por el Gobierno de Estados Unidos, mediante el establecimiento de sistemas de comunicaciones ilegales y encubiertos, con el uso de tecnología no comercial".

El 2 de mayo pasado Gross cumplió 65 años. En ese momento había advertido que ese sería su último cumpleaños en Cuba. "Va a ser mi último cumpleaños aquí. No es una amenaza, es una declaración de esperanza, una declaración de determinación y de impaciencia", dijo entonces mediante un comunicado.

El abogado de Gross había advertido que su defendido estaba perdiendo peso (como consecuencia de varias huelgas de hambre) y empeorando su estado de salud de forma preocupante. "Desde su encarcelamiento, ha perdido más de 110 libras (50 kilos). Se mantiene bajo vigilancia en una pequeña celda con otros dos reclusos y las luces están encendidas las 24 horas del día", expresó.

En junio pasado, cuando falleció la madre de Gross, el gobierno de La Habana insistió en su propuesta de canjear al prisionero por los tres cubanos detenidos.

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