30 de marzo 2007 - 00:00

Irán le exige a Londres un humillante pedido de perdón

La crisis entre Irán y Gran Bretaña no deja de ahondarse. La República Islámica exige un perdón público por la supuesta violación de su mar territorial por parte de los 15 marinos que mantiene en cautiverio. Pero Tony Blair se niega a negociar y apuesta a sugerir posibles acciones militares y a reforzar la presión internacional. Sin embargo, en el Consejo de Seguridad de la ONU apenas logró una tibia declaración. La única mujer retenida, cuya esperada liberación quedó en suspenso, divulgó otra carta que hace crecer la sospecha de que sufre graves presiones.

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Militantes ultraislamistas se manifestaron ayer en Teherán pidiendo la ejecución de los «15 agresores británicos ». El régimen iraní mantiene su prueba de fuerza con el Reino Unido.
Teherán y Londres (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El primer ministro británico, Tony Blair, reclamó ayer a Irán la liberación «incondicional» de los 15 militares que ese país tiene en su poder y rechazó abrir una negociación, luego de que Teherán le exigiera durísimas condiciones para zanjar la crisis.

«Lo importante para nosotros es lograr su regreso sanos y salvos, pero no podemos entrar en ningún tipo de negociación», afirmó el jefe del gobierno en una entrevista concedida a la televisión británica «ITV». «No hay otra alternativa que su puesta en libertad y cuanto más tarde en producirse, más presión se ejercerá», añadió.

Blair indicó que lo que hay que hacer es explicar a los iraníes, «muy pacientemente», lo que es necesario que se haga y, al mismo tiempo, tratar de que sean «completamente conscientes» de que hay «otras medidas» que podrían adoptarse «si no están preparados para ser razonables». «Lo que no se puede hacer es terminar negociando sobre rehenes», remarcó.

Las declaraciones de Blair se produjeron horas después de que Irán endureciera su posición al suspender indefinidamente la anunciada liberación de la militar Faye Turner, la única mujer del grupo de detenidos, e insistir en que Londres debe pedir perdón.

  • Reconocimiento

    «Deben aceptar que se produjo esa violación (de su mar territorial), eso ayudará a resolver el asunto», declaró a la televisión estatal el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Manouchehr Mottaki.

    En la misma línea, el general Ali Reza Afshar, miembro del Estado Mayor de las fuerzasarmadas iraníes, dijo que «la solución lógica para superar la crisis es que las autoridades británicas reconozcan la realidad, presenten sus disculpas y se comprometan a no volver a violar las aguas territoriales iraníes». El militar confirmó que la liberación de Turner fue aplazada indefinidamente debido al «comportamiento inapropiado de Londres».

    «Cuando esta militar dijo estar arrepentida y pidió disculpas por haber invadido el territorio iraní, las autoridades decidieron ponerla en libertad. Sin embargo, los ingleses en vez de agradecer este gesto humanitario optaron por la amenaza», subrayó en referencia a la única mujer del grupo de cautivos.

    Anoche, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, anunció que consideraría la solicitud de Turquía para la liberación de la militar, informó el canal de televisión estatal. El medio indicó que el premier turco, Tayyip Erdogan, solicitó al iraní en una conversación telefónica que libere a la soldado. Al mismo tiempo, Teherán difundía una llamativa segunda carta supuestamente escrita por Turner, en la que pide la retirada de las tropas del Reino Unido de Irak (ver aparte).

  • Preocupación

    A pedido de Gran Bretaña, el Consejo de Seguridad de la ONU expresó su preocupación por las detenciones y pidió a Teherán acceso consular a los detenidos, así como su liberación lo antes posible. En la declaración, el nivel más bajo en que puede pronunciarse, el Consejo suavizó su pronunciamiento en relación con el borrador inicial presentado por la delegación de Reino Unido, después de varias horas de negociación.

    En este contexto, Estados Unidos se esforzó por no mostrarse fogoneando esta etapa de la crisis. El número tres del Departamento de Estado, Nicholas Burns, aseguró que una confrontación militar con Irán «no es deseable ni inevitable», y reiteró que su país apuesta por la diplomacia para convencer a esa nación de que abandone sus ambiciones nucleares. «Si se mantiene la vía diplomática y si se tiene la paciencia para ver sus resultados a medio y largo plazo, confío en que podamos evitar un conflicto y ver cómo triunfa nuestra estrategia», añadió.

    El conflicto recordó a algunos observadores la crisis de los rehenes de la embajada norteamericana en Teherán. Entonces, el ayatollah Khomeini, el recién estrenado líder de la revolución islámica de 1979, decidió respaldar la acción de los estudiantes, que mantuvieron en cautiverio durante 444 días a 66 ciudadanos estadounidenses. Sin embargo, el caso guarda más similitudes con el incidente de junio de 2004, cuando ocho soldados británicos fueron capturados en aguas territoriales de Chatt al-Arab, río fronterizo con Irak, y liberados días después, tras sufrir un simulacro de ejecución. Los militares británicos detenidos sostuvieron que habían sido obligados a ingresar en aguas iraníes por hombres armados a numerosas embarcaciones que no portaban distintivos militares.
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