Bogotá (AFP, EFE, DPA) - El gobierno de Alvaro Uribe ofreció a los paramilitares de ultraderecha, con quienes negocia un desarme, la demora discrecional de las extradiciones de sus dirigentes solicitadas por Estados Unidos por causas de narcotráfico, según reveló una revista de Bogotá, una eventualidad que para la Casa Blanca sería inadmisible.
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La revelación desató un escándalo y provocó una nueva zozobra en el de por sí complicado plan de paz. Según la grabación difundida por «Epoca», el comisionado Luis Carlos Restrepo señaló a negociadores-jefes paramilitares que «hay una oferta del presidente» según la cual, si bien él «no puede modificar el tema de la extradición» porque se le convierte en « problema internacional», sí tiene « discrecionalidad» para autorizarlas o rechazarlas.
Tras difundirse la grabación, Restrepo se desdijo: «Yo jamás he recibido autorización del presidente para hablar de discrecionalidad. De hecho, lo que a mí me ha dicho es que la extradición no se negocia». «Utilicé un tono pedagógico», se justificó. En tanto, Uribe aceleró ayer a la tarde la autorización de extradición de Juan Carlos Sierra, el interlocutor de Restrepo en el diálogo grabado.
Según EE.UU., jefes de los paramilitares de las AUC son, a su vez, capos del narcotráfico. Incluso, narcotraficantes habrían « comprado» su pertenencia a las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia) para no ser extraditados. En este rubro se incluyen, para el gobierno estadounidense, conocidos miembros de las AUC, como Francisco Javier Zuluaga, Ramiro Vanoy, Víctor Mejía, Diego Murillo, Guillermo Pérez y el citado Sierra. EE.UU. también reclama la extradición por narcotráfico del fundador de las AUC, Carlos Castaño --desaparecido desde el pasado 16 de abril-y el actual líder de la organización, Salvatore Mancuso.
El gobierno y las AUC celebran desde el año pasado negociaciones de paz, pero surgieron múltiples inconvenientes para llevar a cabo el desarme a raíz de una rebelión desatada en el grupo armado. Además, sobre 830 paramilitares que se desarmaron en la primera fase del plan, lo que fue exhibido en su momento como un logro gubernamental, sólo 330 serían efectivamente paramilitares, en tanto que el resto serían colaboradores secundarios.
Uribe, que hoy llega a Nueva York, se vio obligado a reiterar en un comunicado que «la extradición no es tema de negociación» y que no se «someterá a presiones» de los paramilitares. No obstante, el mandatario respaldó a Restrepo como alto comisionado para la paz.
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