Roma (AFP, ANSA, EFE) -Italia elevó el tono ayer exigiendo que los culpables de la muerte del agente secreto Nicola Calipari, alcanzado el viernes por disparos estadounidenses en Bagdad, sean identificados y castigados, pero evitó agravar la tensión con Washington calificando el fallecimiento de «accidente».
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El jefe de la diplomacia italiana, Gianfranco Fini, en una intervención ante los diputados italianos reunidos en sesión especial, contradijo la versión de los hechos dada hasta ahora por Estados Unidos. «Me parece necesario exigir que se aclaren aspectos que siguen quedando oscuros», declaró Fini. «Hay que determinar responsabilidades» y «pedir y obtener que los culpables sean castigados», afirmó con firmeza.
El ministro italiano subrayó que existen divergencias entre la versión estadounidense y la italiana del tiroteo durante el cual murió el dirigente de los servicios secretos y fue herida la periodista Giuliana Sgrena, quien acababa de ser liberada por sus raptores tras permanecer un mes secuestrada.
«La reconstrucción del acontecimiento no coincide totalmente con la que comunicaron las autoridades estadounidenses», dijo. «Al menos en dos puntos: la velocidad con la que se movilizaba el vehículo de los italianos y la secuencia del tiroteo», declaró. Fini precisó que el automóvil viajaba lentamente y que prácticamente se detuvo cuando los militares estadounidenses comenzaron a disparar. El canciller italiano rechazó también la tesis de que nadie había avisado al comando americano de la operación para liberar a la reportera italiana y aseguró que Calipari había « establecido todos los contactos necesarios» con las autoridades militares estadounidenses desde el día en que llegó a Irak.
Asimismo, el debate sobre el pago del rescate por la liberación de la periodista Sgrena, que había quedado aplazado tras el sangriento epílogo de su liberación, volvió ayer al primer plano al reconocer algunos diputados que se había efectuado y en medio de las evasivas del gobierno.
Algunos parlamentarios, de la oposición y de la mayoría gubernamental, admitieron en privado que se había pagado el rescate, una sospecha que está en la calle desde hace días, pero quien se atrevió a decirlo de forma explícita fue el diputado de la Liga Norte Cesare Rizzi.
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