Italia: cómo renace la ciudad que fue el centro de la pandemia

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Después de las imágenes más dolorosas de la tragedia, la vida vuelve a sus calles. Todos los comercios están abiertos. Sin embargo, aún permanecen los temores.

Fue el epicentro del brote de coronavirus en Italia con imágenes de camiones repletos de ataúdes y médicos desesperados que debían elegir a qué enfermo salvar ante la escasez de respiradores. Esa Bérgamo golpeada por la tragedia, en pleno corazón de la Lombardía, intenta hoy volver a la normalidad. Desde la semana pasada, la ciudad cercana a Milán comenzó a transitar el proceso de salida de la cuarentena pero no sin miedos porque nadie está seguro de que la pandemia haya sido superada definitivamente. Ese fue el temor que tuvieron las autoridades locales cuando el primer día de “libertad” vieron el desborde de gente en las estrechas calles de Citta Alta, la zona turística por excelencia del lugar. Después de dos meses desde el inicio del estricto confinamiento, cuando todavía el clima hacía sentir el rigor del final invernal, los bergamascos se volcaron masivamente a disfrutar de la primavera boreal, cálida y deseada.

Ante esta situación, el municipio decidió ajustar las medidas de seguridad y, este último fin de semana, lanzó a las calles a cientos de efectivos policiales para que, con su presencia, la población recordara que siguen bajo un exigente protocolo de distanciamiento social. La gente acató la consigna y la afluencia de público fue más controlada. Aún con esas limitaciones, Bérgamo está reviviendo.

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Ya no hay limitaciones para salir, todos los negocios están abiertos aunque hasta el inicio de junio no se podrá viajar fuera de la región. Claro está que deben cumplir con los requisitos sanitarios. El uso de barbijos sigue siendo obligatorio para circular tanto en el transporte como en las calles, incluso para hacer ejercicios en los parques. Los comercios, como supermercados, deben restringir la cantidad de personas en su interior. Los bares y restoranes atienden con el 30% de las mesas habilitadas. En Citta Alta, una especie de ciudadela sobre una colina que emerge en medio de la ciudad, hay un cupo de personas para su ingreso. En las calles se debe mantener una distancia de 1,5 metros entre las personas. “La gente ya por reflejo, cuando ve venir a alguien que puede pasarle cerca, se cruza de vereda o se corre para no tener contacto. Hay mucho miedo a contagiarse y eso va durar por mucho tiempo”, explicó a Ámbito Financiero, Fernando, un argentino que reside en la ciudad desde hace más de 20 años.

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La buenas noticias continúan. El turismo volverá a estar permitido en pocos días más, tanto dentro de la península como intraeuropeo. Las playas cercanas están siendo habilitadas por lo que se espera una concurrencia masiva en el verano que se aproxima.

Mientras esto sucede, la región de Lombardía sigue acumulando más del 40% de los contagios diarios que se siguen computando. Claro que lejos están del pico de un mes atrás. El descenso de casos continúa, igual referido a las muertes. La península llegó a tener 1.000 decesos diarios (acumula más de 32.000 en todo el país) pero esa cifra bajó a cerca de 100 los últimos días. Sigue siendo un número elevado comparado, por ejemplo, con los que registra la Argentina, pero son distintos tiempos. Están saliendo del infierno.

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