La violencia no cesa en las calles de Egipto
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El ministro de Salud egipcio, Fuad el Nawawy, confirmó a la prensa local que diez personas murieron durante estos días de renovada protesta en la capital egipcia, sostuvo que la mayoría de los decesos se produjo el viernes y a primera hora de ayer y cifró en 441 el número de heridos.
Entre los muertos del viernes se encuentra uno de los altos cargos de Dar al Iftah, el órgano que dicta los edictos islámicos en Egipto, el jeque Emad Effat. Su mujer dijo que el jeque murió por las heridas de bala del Ejército.
En su funeral, al que asistieron cientos de seguidores, se escucharon eslóganes contra el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, tales como "Abajo con el gobierno militar".
El primer ministro de Egipto, Gamal Ganzouri, defendió la actuación del Ejército en los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes y advirtió que las personas que protagonizan estas nuevas protestas "no" son "la juventud de la revolución" que derrocó en febrero al presidente Hosni Mubarak, sino "la contrarrevolución".
Ganzouri considera que los protagonistas de los últimos incidentes violentos, de cuya responsabilidad descarga al Ejército, "no quieren el bien para el país".
Estas nuevas movilizaciones, enmarcadas bajo el movimiento "Occupy Cabinet" (Ocupa el Gobierno), protestan entre otras cuestiones por la designación como primer ministro de Ganzouri, quien ocupó también el mismo cargo en la década de los noventa con Mubarak como presidente.
En tanto, una bomba molotov provocó un voraz incendio que destruyó parte de los archivos históricos albergados en un edificio de la zona y donde se almacenan documentos con hasta dos siglos de antigüedad.
El Partido Libertad y Justicia (FJP), la formación política de los Hermanos Musulmanes, condenó la respuesta de las fuerzas de seguridad egipcias contra los manifestantes.
Las protestas se reactivaron el viernes a la noche, cuando la policía desmanteló a la fuerza las carpas de los manifestantes, detuvo a muchos de ellos, prendió fuego tiendas y cercó calles.




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