Santiago - Ricardo Lagos, tercer presidente de la alianza de centroizquierda que gobierna Chile desde 1990, termina su mandato con un apoyo de 60% y, según analistas de diversas tendencias, pasará a la historia como «uno de los grandes estadistas del país».
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Expertos consultados por la prensa señalaron, sin embargo, lo que llaman deuda pendiente del mandatario socialista, la de modificar el marco constitucional heredado de la dictadura pinochetista (1973-1990).
«Deja la vara muy alta a quien le suceda», afirmó el cientista político de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales ( FLACSO) Luciano Tomassini, al comentar el fin del gobierno de Lagos, el 11 de marzo de 2006.
Para Manuel Antonio Garretón, sociólogo de la Universidad de Chile, el mandatario «va a ser recordado como el gobierno de la infraestructura -modernización de rutas-, de la inserción que abrió a Chile a la globalización y al mundo, y como el gobierno que hizo las reformas institucionales».
Según Tomassini, Lagos «corona tres gobiernos de la Concertación, porque no es separable de ellos, y en ese sentido tal vez lo más destacable sea la reducción del número de pobres (de 40% a 18% en los 16 años de democracia, según índices oficiales), pese a lo cual sigue vigente la consigna de perseverar y crecer con igualdad».
Frente a quienes acusan a Lagos de limitarse a administrar un modelo económico heredado o quienes lo califican como «el mejor gobierno de derecha», la socióloga Marta Lagos consideró que el mandatario «es el representante del mundo que cambió». Tomassini coincidió en que «en el mundo de hoy no hay modelos químicamente puros, lo clave es la sensibilidad para captar las demandas ciudadanas y de los distintos actores, darles gobernabilidad». «No hay gobiernos puramente de derecha o de izquierda, son todos gobiernos eclécticos, que combinan distintas políticas y distintas circunstancias», abundó.
Para el cientista de FLACSO, el de Lagos «fue un buen gobierno y la derecha se levanta a aplaudirlo», pero eso «no significa que sea un gobierno de derecha, sino que apostó a administrar políticas sanamente equilibradas».
• Tres condiciones
A juicio de la historiadora Patricia Arancibia, «Lagos es un socialdemócrata que logró entender que el mundo iba para otro lado y lo ha hecho bien».
En cambio, el economista y candidato a senador comunista, Manuel Riesco, juzgó con dureza la gestión del mandatario, a la cual calificó de «muy miserable». «Se pactaron tres condiciones: impunidad para los perpetradores de crímenes de lesa humanidad; mantener el modelo económico y la exclusión de una parte importante de la resistencia a la dictadura, que representaba el Partido Comunista y que el sistema binominal dejó fuera.»
Por el contrario, Patricia Arancibia opinó que «fue enormemente importante que Lagos haya mantenido la política económica y el sistema que había implementado Pinochet en el gobierno militar porque dio equilibrios y logró que gran parte de los chilenos entrara en un proceso de reconciliación».
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