Las grandes ciudades se olvidan de la izquierda
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Ni siquiera el aluvión de votos para Evo Morales en 2005 alcanzó para que el Movimiento al Socialismo se hiciera con la prefectura (gobernación) de La Paz en 2005. En cuanto al alcaldede la capital boliviana, Morales cuenta con un aliado, Juan del Granado, pero reciclado de la política tradicional.
Claro que esta tendencia encuentra excepciones. Montevideo sigue siendo el bastión por excelencia del Frente Amplio, una hegemonía que no aparece amenazada. De igual forma, el Distrito Federal de México es la mayor fortaleza del opositor centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática. Bogotá constituye casi una rareza como fenómeno político. Mientras el presidente Alvaro Uribe sigue en la estratósfera de la popularidad, la capital colombiana lleva ya dos mandatos del izquierdista Polo Alternativo Democrático.
Océano de por medio, Europa también ofrece muestras significativos para esta tendencia. El pasado 1 de mayo marcó el fin del gobierno comunal de Ken Livingstone («El rojo», del ala izquierda del Partido Laborista). El intendente de la capital británica desde 2000, que recibía combustible subsidiado para el transporte público de parte de Hugo Chávez, cayó ante el excéntrico periodista conservador Boris Johnson.
Más al sur, los socialistas españoles de Madrid viven con cierto complejo la avasallante hegemonía del conservador Partido Popular tanto en la alcaldía de la ciudad como en la Comunidad (gobernación regional). Casi nada parece quedar del «no pasarán» que enorgulleció a los antecesores del PSOE. El PP se dio el lujo en los últimos años de hacer pie en el «cordón rojo» municipal del Gran Madrid, en detrimento no solo de los socialdemócratas sino también de los comunistas de Izquierda Unida.
Berlín y París, en cambio, doblan la apuesta hacia el lado del centroizquierda. Tanto el alemán Klaus Wowereit como el francés Bertrand Delanoë han hecho pública su opción por la homosexualidad. La diversidad en ese plano constituye todavía hoy un tema de agenda en el que los socialdemócratas se sienten más cómodos. En ambos casos, se los menciona como posibles candidatos a la respectivas jefaturas de gobierno nacional.
Las características de Wowereik y Delanoë son sustancialmente distintas a las de su par de Roma. El post fascista Gianni Alemanno logró este año un impactante triunfo al arrebatar la capital italiana a la turbulenta centroizquierda, tras varios períodos de dominio.



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