22 de abril 2002 - 00:00

Las razones de un terremoto político

París - Los franceses no salían ayer de su sorpresa a medida que los recuentos oficiales confirmaban que en el segundo turno electoral, el 5 de mayo, el actual presidente Jacques Chirac peleará para mantener su cargo con el líder ultraderechista Jean-Marie Le Pen.

Con el socialista Lionel Jospin fuera de combate, Chirac tiene ahora poco que perder, ya que los sondeos pronostican que se impondrá en la segunda vuelta con un impactante 80 por ciento de los votos, capitalizando un previsible voto anti-Le Pen.

Los analistas se declaraban anoche sorprendidos por la votación de la derecha xenófoba. Sobre todo teniendo en cuenta que si se suma 2,3 por ciento que obtuvo Bruno Mégret -candidato escindido del Frente Nacional, pero que ya llamó a sus partidarios a votar por Le Pen en la segunda vuelta-, la extrema derecha obtuvo en estas elecciones un resultado similar al del actual mandatario.

El principal motivo del éxito de Le Pen es sin duda el fuerte desencanto que siente la mayoría del electorado con los políticos tradicionales. Tras cinco años de cohabitación entre el centroderecha y el centroizquierda y, en consecuencia, un alto grado de asociación entre el jefe de Estado -Chirac-y el de Gobierno -Jospin-, Le Pen se convirtió en el principal candidato antisistema en una elección en la que, además, el voto se fragmentó entre 16 postulantes y en el que la abstención llegó a un nivel inédito.

Otra cuestión de la que supo sacar ventaja el Frente Nacional, según coincidían los primeros análisis, es el debate sobre la inseguridad en Francia, que se convirtió en el eje central de una campaña electoral «lepenizada». La semana pasada, un sondeo realizado por la consultora Sofres para las cadenas de televisión TF1 y RTL, y para el diario «Le Monde» revelaba que para 64 por ciento de los encuestados la inseguridad era el tema que más contaría en el momento de elegir al próximo presidente.

Existe actualmente una fuerte ola de violencia juvenil en la periferia de las grandes ciudades, en especial en París, una situación de la que mucha gente considera responsable al gobierno de Jospin.

Sólo el año pasado fueron arrestados 177.000 jóvenes menores de 18 años, un quinto del total. Las estadísticas oficiales también revelan que, si bien no aumentaron los homicidios, los delitos y las contravenciones sobrepasaron por primera vez el año pasado los cuatro millones. De estos, 2,5 millones fueron robos. Asimismo, unos 18.000 vehículos fueron incendiados en 2001. Con esta práctica, muy extendida en la región de París y en la periferia de ciudades grandes como Estrasburgo, Lyon y Nantes, los delincuentes tratan de borrar las huellas de los crímenes que han cometido, pero el fenómeno también se produce por mero vandalismo o incluso para intimidar a la policía.

Pero, en especial, tras la masacre de Nanterre, en la que murieron 8 concejales de esta localidad de la periferia parisina, y el asesinato de un policía en Bretaña con un fusil Kalashnikov, surgió en las últimas semanas el debate sobre la creciente circulación de armas. En este escenario, que lleva, por ejemplo, a una revista de izquierda como «Le Nouvel Observateur» a preguntarse si la región parisina necesitará una política de tolerancia cero como la que
Rudolph Giuliani impulsó en Nueva York, Le Pen se presentó a las elecciones con una imagen mucho más pulida y más moderada que en ocasiones anteriores.

•Definición

«Socialmente soy de izquierda, económicamente soy de derecha, nacionalmente soy de Francia», fue una de sus frases más significativas en una campaña en la que el candidato evitó insultar a sus contrincantes y en la que, aunque criticó la actual política migratoria, afirmó no tener nada en contra de los inmigrantes.

Un sondeo de la cadena France 2 reveló anoche que los votantes que optaron por Le Pen lo hicieron porque «responde a las preocupaciones de los franceses» (53 por ciento), porque «representa el cambio» (47 por ciento) y porque «es el político más cercano a los franceses» (41 por ciento).

El cataclismo electoral derivó anoche en varias manifestaciones espontáneas de miles de personas en las plazas de la Bastilla y de la República en París y en varias ciudades del interior, en las que los participantes mostraron su rechazo al Frente Nacional. Ahora queda por verse cómo este creciente rechazo hacia la extrema derecha se traduce en las elecciones legislativas, cuyo segundo turno tendrá lugar el 16 de junio, y que definirá cuál será el próximo gabinete de ministros de Francia.

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