Latinoamérica, sólo una mención

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Hace ya años que América latina no ocupa un lugar central en la política exterior de Estados Unidos. Aunque Barack Obama y John McCain han prometido que la región será más visible para el radar del Departamento de Estado, la actual crisis financiera podría una vez más postergar novedades al respecto.

De hecho, América latina no ocupó gran espacio en la campaña presidencial. En cualquier caso, el republicano y el demócrata dejaron exhibir diferencias sobre cómo abordar la agenda con sus vecinos del sur.

En ocasión del debate televisado del 15 de octubre pasado, McCain lanzó un ataque: «El senador Obama, quien nunca viajó al sur de nuestra frontera, se opone al acuerdo de libre comercio con Colombia, nuestro mejor aliado en la región». El republicano visitó Bogotá y México en varias oportunidades.

En respuesta, el demócrata expresó que «durante el curso de la administración Bush, con el apoyo del senador McCain, la actitud ha sido que cualquier acuerdo es un buen acuerdo comercial».

Obama anticipó que quiere revisar el Tratado de Libre Comercio con México porque no se cumplen, a su entender, estándares laborales y medioambientales. Ello, de concretarse, conmovería la realidad económica del principal país hispanoparlante.

El senador por Illinois tampoco se muestra entusiasmado por los resultados de los planes Colombia y Mérida, impulsados por la Casa Blanca para combatir a las organizaciones de narcotráfico.

McCain, senador por Arizona, tampoco anticipó buenas noticias para México, socio por excelencia de la economía norteamericana. Declaró que son necesarios más muros fronterizos de los que hoy separan a ambos países.

Sin embargo, en una coincidencia, ambos candidatos son proclives a avanzar en la regularización de los inmigrantes, que se encuentra frenada en el Congreso por la resistencia de legisladores de los dos partidos.

Otra de las preocupaciones centrales de la región para EE.UU. lo constituye el venezolano Hugo Chávez. En una entrevista con radio «Caracol», Obama advirtió que «lo más importante es no sobreactuar con Chávez». Para Mc-Cain, el mandatario venezolano es una preocupación primordial.

Tanto Obama como Mc-Cain mantienen su apoyo al embargo estadounidense contra Cuba, aunque el demócrata ha matizado que hay que flexibilizar el envío de divisas y los viajes a la isla por motivos familiares. McCain cuenta con el apoyo del exilio cubano en Florida, tradicionalmente republicano.

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