Santiago (AFP) - La campaña electoral se encendió en Chile tras las acusaciones del presidente Ricardo Lagos a los dos candidatos de la derecha opositora de no garantizar estabilidad y de embarcarse en un «festival de la demagogia», de cara a las elecciones del próximo domingo.
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El misil de Lagos apuntó a los dos candidatos de la Alianza por Chile, el economista Joaquín Lavín, de la Unión Demócrata Independiente (UDI), y el empresario Sebastián Piñera, del Partido Renovación Nacional (RN). Ambos disputan en las encuestas el segundo lugar, con poco más de 20% de las intencionesde voto, detrás de la candidata oficialista Michelle Bachelet, que bordea 40%.
Lavín rechazó la acusación de demagogia y recordó que Lagos, cuando fue candidato, prometió «crecimiento con igualdad» pero «no cumplió con la igualdad». «La gobernabilidad la dan los votos y la gente, y el 12 de diciembre estaremos unidos», afirmó Lavín en la ciudad de Angol, 570 km al sur de Santiago, al referirse a la actual división del bloque opositor. Piñera, por su parte, pidió ayer a Lagos que se abstenga de intervenir en la campaña para las elecciones.
«Yo le quiero decir al presidente Lagos que tiene dos opciones: o es presidente de todos los chilenos hasta el último día, que es lo que todos esperamos de él, o se transforma en el jefe de un comando presidencial», dijo el empresario, en declaraciones que formuló en la ciudad de Lota, 540 km al sur de la capital chilena.