Los israelíes acuden a las urnas: Netanyahu, el favorito
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Las últimas encuestas publicadas antes del fin de semana daban a la lista Likud-Beitenu entre 32 y 35 escaños de los 120 con que cuenta el Parlamento israelí (Kneset) frente a los 42 diputados que cuentan los partidos que integran la lista conjuntamente.
Estos resultados garantizan a Netanyahu un tercer mandato al frente del Ejecutivo en Israel, aunque no exento de pactos ni coaliciones. La segunda formación en liza es el histórico Partido Laborista, que obtendría, según los sondeos, 16 escaños.
Le sigue muy de cerca la estrella fulgurante de la campaña Habayit Hayehudí (Hogar Judío) con 14, y cuyo carismático dirigente y exasesor de Netanyahu, Naftalí Bennett, ha insuflado algo de aire a la moribunda campaña con su discurso de halcón contrario a las concesiones a los palestinos.
Con todo, el bloque de centro-derecha (conformado por partidos conservadores, nacionalistas y religiosos) cosecharía entre 62 y 71 asientos parlamentarios, según las últimas encuestas.
Estos datos sitúan a Netanyahu en una buena posición de salida para gobernar y con la principal duda de si se codeará con ultraderechistas y ortodoxos o por el contrario virará al centro.
Otra de las sorpresas de estas elecciones la podría dar el recientemente creado partido de centro Yesh Atid, del experiodista Yair Lapid, que centró su campaña en prometer viviendas asequibles a la clase media secular y no descarta sumarse a una coalición encabezada por Netanyahu.
La formación podría arañar hasta 12 escaños, los mismos que el religioso sefardí Shas, considerado hasta ahora el "partido comodín" para integrar cualquier coalición.
La proliferación de partidos de centro en el último tiempo ha conducido por otra parte a la fragmentación del considerado bloque del centro-izquierda, pues finalmente estas formaciones no han sumado fuerzas como les hubiese gustado a un número importante de votantes, para evitar un nuevo gobierno ultra-conservador.
Algo más de cinco millones y medio de israelíes están llamados a votar este martes en diez mil centros de voto, en unos comicios proporcionales con circunscripción única.
El vencedor parece tener ya nombre y apellido, aunque aún está por decidirse qué camiseta vestirá. Si será la del pragmatismo de tinte secular dispuesto a negociar con los palestinos y facilitar la vida de la clase trabajadora, o la del ultra-nacionalismo religioso y continuar por la senda de la expansión colonial y las prebendas al sector ortodoxo.




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