19 de agosto 2005 - 00:00

Masiva recepción juvenil a Benedicto XVI en Alemania

Cientos de miles de jóvenes recibieron ayer en Colonia, Alemania, a Benedicto XVI. Se trata del primer viaje del Pontífice fuera del Vaticano tras su elección como sucesor de Juan Pablo II.
Cientos de miles de jóvenes recibieron ayer en Colonia, Alemania, a Benedicto XVI. Se trata del primer viaje del Pontífice fuera del Vaticano tras su elección como sucesor de Juan Pablo II.
Polonia y Alemania (AFP, EFE, Reuters, ANSA) - Benedicto XVI realizó ayer su primer viaje al exterior desde el comienzo de su pontificado. Llegó a Alemania, su país natal, donde participó en las Jornadas Mundiales de la Juventud, destinadas a combatir lo que la Iglesia denuncia como la «dictadura del relativismo» y a devolverles la fe a los cristianos de Europa.

En sus primeras manifestaciones públicas, el jefe de la Iglesia Católica dijo a las decenas de miles de jóvenes congregados en Colonia que «la felicidad que buscan, la felicidad que tienen derecho a saborear, tiene un nombre, un rostro: el de Jesús de Nazaret».

Para ello, puso como ejemplo la trayectoria de los Reyes Magos que «soportaron fatigas y sacrificios sin ceder al desaliento y a la tentación de volver atrás» en su búsqueda de Cristo.

Cuando se tiene «una certeza tan firme, merece la pena vivir por ella y, si fuera preciso, morir por ella», les dijo el teólogo que dirigió la Congregación para la Doctrina de la Fe durante 23 años, la pureza del dogma de la Iglesia.

Antes de ser elegido Papa, el 19 de abril, el entonces cardenal Joseph Ratzinger había acuñado un nuevo término para definir los vientos que soplan en la sociedad moderna: la «dictadura del relativismo», es decir, «dejarse llevar de aquí para allá por cualquier viento de doctrina».

• Conservación

Oriundo de un país rico en patrimonio arquitectónico eclesiástico y de grandes pensadores, Benedicto XVI también encomendó a los jóvenes que lo conserven. «Es un patrimonio muy rico. Debemos estar a su altura. Es una responsabilidad que nos recuerdan hasta las piedras de los antiguos edificios de la ciudad» de Colonia, les recordó el Papa que, a los 78 años, parecía revivir al oír a los jóvenes gritar: «¡Benedetto, Benedetto!» y aplaudirlo.

El portavoz del
Vaticano, Joaquín Navarro-Valls, explicó ayer que Benedicto XVI concede mucho espacio a la palabra mientras que su carismático predecesor, Juan Pablo II, prefería los gestos. «Este será un pontificado de ideas y de palabras», dijo.

Aunque en el primero de los cuatro días que permanecerá en Colonia, los jóvenes se rindieron al Papa, muchos confesaron que la presencia del jefe de la Iglesia Católica no fue la razón para hacerlos viajar a Alemania
desde 193 países.

Muchos de los
405.000 inscriptos en las jornadas, 40 de ellos argentinos, fueron a vivir la experiencia personal del encuentro con gente de otros lugares compartiendo el «idioma común» de la fe cristiana.

Según un sondeo realizado por el diario «Die
Welt», sólo 20% de los participantes acudió a Colonia por motivos religiosos, mientras que 43% fue para encontrar a otros jóvenes y 23% para «conocer» a Benedicto XVI.

Ni los jóvenes, muchos de los cuales nacieron y crecieron en el largo pontificado de Juan Pablo II, ni el propio Benedicto XVI olvidaron al Papa polaco, fallecido el 2 de abril.

«El nos quiso, nosotros lo entendimos y le correspondimos con el entusiasmo de nuestra edad», les dijo Benedicto XVI, que se declaró depositario de su herencia.

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