Washington (EFE) - Si los republicanos pusieron en marcha una fase de la campaña electoral mucho más agresiva al vincular a Barack Obama con un líder extremista de los años 70, el candidato demócrata no se quedó atrás y le respondió a John McCain de la manera más dura que puede imaginarse en estos días: vinculándolo con un escándalo financiero y con los lobbies de Wall Street.
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Los demócratas emitieron en vísperas del debate de ayer una serie de avisos que recuerdan la relación de Mc-Cain con Charles Keating, directivo de Lincoln Savings and Loans, un banco de California cuya quiebra, en 1989, dejó a los contribuyentes un agujero de 2.000 millones de dólares.
La campaña del republicano se limitó a aclarar que se trata de un caso viejo. Es cierto, tanto como que tiene bases difíciles de refutar, toda vez que la vinculación de McCain con el caso fue certificada por una investigación del Senado, que terminó amonestándolo por su conducta. La misma constató que el senador intercedió en favor de Lincoln Savings and Loans ante los organismos reguladores, claro, a cambio de compensaciones económicas.
Según lo determinado por el Senado, McCain se hizo así con 112.000 dólares de la época en concepto de contribucionespolíticas por parte de Keating y otros directivos de Lincoln. Además realizó nueve viajes a hoteles de lujo en Bahamas, algunos de ellos en el avión privado de Keating.
Mientras tanto, el Comité Nacional Republicano contraatacó ayer al presentar una queja formal al Comité Federal Electoral (FEC) en la que alega que Obama ha recibido contribuciones ilegalesy donaciones de extranjeros. En la queja, que se basa sobre todo en noticias de medios de comunicación, los republicanos piden a la FEC que haga una auditoría de todas las contribuciones que ha recibido el demócrata, hasta de aquellas que la campaña no tiene que declarar por ley en sus informes financieros a la comisión, según la cadena CNN. Solamente las donacionesque superan en total los 200 dólares tienen que ser registradas en la FEC.
«Informes de la FEC y noticias de los medios de comunicación evidencian que (la campaña de Obama) ha aceptado en repetidas ocasiones contribuciones excesivas de individuos, incluso de aquellas registradas bajo nombres obviamente ficticios», dice la queja.
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