11 de noviembre 2008 - 00:00

Obama y Bush a sol y sombra

Como corresponde a las democracias avanzadas, George W. Bush y Barack Obama mantuvieron ayer un diálogo constructivo en la primera cita en la Casa Blanca. El republicano presentó al demócrata el Despacho Oval, para luego entablar un encuentro que se prolongó durante dos horas. Las damas, Michelle y Laura, también dejaron de lado sus historias diferentes para compartir un momento "amable", según el parte oficial. Es lógico. Superado el cotillón electoral, el actual jefe de la Casa Blanca y su sucesor deben coordinar el plan de salvataje ante la tormenta financiera.

Barack Obama y George W. Bush ayer, durante su encuentro en la Casa Blanca. El primerollega al poder con una popularidad de 70%; el segundo se va con una aprobación de 27%,un mínimo histórico.
Barack Obama y George W. Bush ayer, durante su encuentro en la Casa Blanca. El primero llega al poder con una popularidad de 70%; el segundo se va con una aprobación de 27%, un mínimo histórico.
Washington (EFE, Reuters, AFP, DPA) - El presidente saliente de EE.UU., George W. Bush, recibió ayer en la Casa Blanca a Barack Obama, con quien recorrió las instalaciones de la residencia y mantuvo un encuentro privado como parte del ritual de transferencia de poder.

Obama, ganador de las elecciones presidenciales el pasado martes, acudió a la cita en una limusina negra con vidrios polarizados y acompañado por su esposa Michelle, poco después de haber aterrizado en Washington procedente de Chicago.

Los próximos inquilinos de la Casa Blanca llegaron a la residencia oficial once minutos antes de lo previsto, las 14.00 hora local, y posaron para las cámaras durante unos breves instantes tras los apretones de manos y saludos de rigor. El presidente electo se salió ligeramente del protocolo al dar una palmada en la espalda a Bush en un gesto característico suyo.

Michelle lució un llamativo vestido rojo para la ocasión, mientras que Laura Bush eligió un más discreto modelo color café.

Laura y Michelle departieron sobre el papel de primera dama durante el encuentro de alrededor de una hora, en el que la joven abogada de Chicago pudo conocer los rincones más privados de la emblemática residencia oficial.

Bush y su sucesor se encerraron en el Despacho Oval de la Casa Blanca, la sala en la que dentro de sólo unos meses Obama tomará importantes decisiones nacionales e internacionales.

  • A solas

    Josh Bolten, jefe de Gabinetede Bush, dijo que el actual presidente y Obama estuvieron solos durante el encuentro. No se reveló el contenido de la conversación y ninguno de los dos mantuvo luego contactos con la prensa, aunque Bush había adelantado la semana pasada que hablaría con su sucesor sobre la crisis económica, las guerras abiertas en Irak y Afganistán y la cumbre financiera del Grupo de los 20 que se celebrará el sábado en la capital estadounidense.

    Obama culpó durante toda la campaña a las «políticas fallidas» de Bush de la catastrófica situación en el país y llegó a asegurar que cuando éste se vaya «el mundo dará un suspiro de alivio».

    Pese a esas declaraciones, hoy viajó a Washington en son de paz. «Voy a acudir con espíritu bipartidista y el sentido de que tanto el presidente como varios líderes del Congreso reconocen la gravedad de la situación y quieren actuar», dijo Obama el viernes en Chicago durante su primera rueda de prensa tras ganar las elecciones presidenciales.

    Bush se refirió la semana pasada a la victoria de Obama como un «triunfo de la historia estadounidense» y pidió a los miembros de su gobierno que colaboren en todo lo posible con el equipo del demócrata durante la etapa de transición.

    John Podesta, jefe del equipo de transición de Obama, adelantó durante el fin de semana que el senador demócrata podría utilizar sus atribuciones ejecutivas para anular algunas de las políticas de Bush en temas como la investigación con células madre o las perforaciones petroleras.

    El encuentro de ayer marcó el contraste entre un hombre que llega en la cúspide de su popularidad (Obama cuenta con un respaldo de 70%, según una encuesta de Gallup difundida ayer), y otro que sigue en un mínimo histórico (Bush deja el poder con una aprobación de sólo 27%).

    Obama había estado ya en la Casa Blanca, aunque la de ayer fue la primera vez que ingresó en el mítico Despacho Oval.

    El demócrata, que venció el martes pasado holgadamente a su rival republicano John Mc-Cain, recuerda en su libro autobiográfico «The Audacity of Hope» («La audacia de la esperanza») sus primeras impresiones de la Casa Blanca tras una visita que realizó en 2004.

    «La Casa Blanca no tiene el interior luminoso que uno podría esperar por las películas o la televisión. Está bien mantenida pero desgastada. Es una casa grande y vieja en la que uno se imagina debe de haber corriente durante las frías noches invernales», dice Obama en su libro de aquella primera visita.

    En la obra, el demócrata recuerda también otro segundo paso por la Casa Blanca en 2005, cuando acudió acompañado de un grupo de nuevos senadores como él.

    «Tienes un futuro brillante por delante, muy brillante», le dijo entonces Bush, según el relato de Obama, quien asegura que el inquilino de la Casa Blanca le advirtió que su carisma podía volverse en su contra: «Todo el mundo esperará a que patines. O sea, ten cuidado», expresó Bush al que se convertiría en presidente de EE.UU.
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