23 de agosto 2005 - 00:00

Otra boda del sultán de Brunei

Barcelona (La Vanguardia) - El sultán de Brunei, Hassanal Bolkiah, de 59 años, se casó el sábado pasado con la periodista Arinaz Mazhar, de 26, presentadora estrella de los noticieros de la televisión de Malasia.

La boda tuvo lugar en el palacio que el sultán posee en Kuala Lumpur, la capital malaya, país al que pertenece la isla de Borneo, en donde se encuentra enclavado el territorio del sultanato de Brunei.

El sultán se enamoró de la presentadora del noticiero malayo viendo la televisión y la llamó a su palacio. Para Arinaz, una belleza local, fue difícil rechazar la oferta de matrimonio de quien fue el hombre más rico del mundo hastaque le quitó el puesto Bill Gates.
Hassanal Bolkiah, cuya fortuna proviene de los pozos de petróleo de su país, convirtió a la periodista en su segunda esposa, ya que Arinaz ocupará el lugar que dejó libre Marian Abul Aziz, una ex azafata de familia japonesa y escocesa, que el sultán conoció en Londres y de la que se divorció en febrero de 2003, tras 22 años de matrimonio.

• Tratamientos

Cuando se casó con Marian, Bolkiah ya tenía una esposa, su prima Anak Salleka, con quien aún permanece casado. Anak tiene tratamiento de reina, mientras que Marian, como ahora Arinaz, sólo es princesa.

Las relaciones entre el sultán y Arinaz eran un rumor en alza en Malasia y Brunei desde que en mayo la periodista dejó su trabajo en el canal de televisión malayo TV3.

Entronizado en 1967, el sultán Hassanal, a su vez primer ministro y ministro de Defensa, lleva desde hace unos años una vida más discreta, después de darse a conocer en el mundo por el exceso de sus gastos y caprichos. Tiene casas y palacios en medio mundo, es dueño de cadenas de hoteles y de cuadras de caballos. Sus esposas y familiares son los clientes más esperados en las joyerías de todo el mundo. Por poner un ejemplo, su nuera, la princesa heredera, no llevó en su boda un ramo de flores naturales, sino uno de tamaño natural, con tallos de oro y platino, y rosas hechas con miles de rubíes y brillantes.

Si las mujeres de la familia real de Brunei son conocidas en todas las joyerías del mundo y talleres de alta costura, aunque en su país lucen sus recatados aunque coloridos atuendos, los varones, como el hermano del sultán, son clientes preferentes de las agencias de modelos, a las que solicitan los servicios de sus mejores bellezas.
En alguna ocasión se produce el escándalo cuando alguna incauta, como una antigua Miss América, creyó que el pago de un millón de dólares por una semana en el sultanato era sólo para estar de adorno.

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