16 de junio 2003 - 00:00

Otro frente para Lula con resistencia de empresarios

San Pablo (ANSA) - Empresarios brasileños marcharán la semana que viene a Brasilia para reclamar al presidente Luiz Inácio Lula Da Silva y al Congreso que introduzcan cambios en el proyecto del gobierno para reformar el sistema tributario.

De acuerdo con los organizadores de la manifestación, prevista para el miércoles 25, el proyecto enviado por Lula al Congreso a fines de abril «abre la puerta a un nuevo aumento de la carga tributaria».

«Nuestro mayor temor es que la reforma sea un instrumento para que la carga tributaria aumente, en especial en los estados», dijo Jorge Gerdau Johannpeter, titular del grupo Gerdau, líder en el acero.

«Sabemos que la carga tributaria no puede ser disminuida. Eso sería una ilusión. Pero, vamos a luchar para que ella no aumente», sostuvo el titular de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), Horacio Lafer Piva.

Los empresarios esperan juntar mil hombres y mujeres de negocios de todo el país, de los distintos sectores de la actividad económica.

La protesta se realiza en un ambiente de malhumor en la industria y el comercio debido a las señales evidentes de una caída en la actividad económica, que algunos analistas evalúan como el inicio de una recesión. En ese sentido, el Producto Bruto Interno cayó 0,1% en el primer trimestre, la producción industrial se desbarrancó 4,2% en abril y las ventas minoristas disminuyeron en mayo por quinto mes consecutivo.

•Culpas

En general, los industriales y comerciantes culpan de esos números al encarecimiento del costo del dinero y quieren que el Banco Central baje la tasa de interés básica, de 26,5%, en su reunión mensual del martes y miércoles.

Será el segundo acto masivo de protesta desde que Lula asumió el gobierno, el 1 de enero, luego de la marcha de los empleados públicos del miércoles pasado, que reunió a entre 20 y 40 mil personas. En aquel momento, los estatales protestaron contra el proyecto de Lula para cambiar el sistema previsional que, junto con su propuesta tributaria, son las dos grandes reformas que lanzó el nuevo gobierno.

•Paro de estatales

Por otra parte, los sindicatos de empleados públicos realizarán una huelga por tiempo indeterminado a partir del 8 de julio, la primera desde que Lula asumió el gobierno, en rechazo a la reforma previsional.

La medida de fuerza fue decidida el sábado durante una asamblea realizada por representantes de los once gremios que agrupan a los 850 mil empleados públicos federales, incluyendo a los profesores de las universidades nacionales.

Los dos proyectos -las reformas tributaria y previsional-fueron enviados por el presidente al Congreso en abril y el gobierno esperaba que funcionaran como el inicio de un pacto social entre empresarios y sindicatos.

Los empresarios apoyan el proyecto oficial para reformar el sistema de jubilaciones y pensiones, que afecta a los empleados públicos al aumentar la edad del retiro y recortar sus jubilaciones para enfrentar el déficit en el sector. En cambio se oponen al proyecto para cambiar el esquema tributario, tal como fue enviado al Congreso.

El proyecto unifica las alícuotas del Impuesto a la Circulación de Mercaderías y Servicios, el principal tributo del país, que está en manos de los gobernadores. El temor de los empresarios es que los gobernadores terminen unificando todas las alícuotas hacia arriba, elevando la carga tributaria, que en el primer trimestre del año llegó a 41,23% del PBI.

Otro punto resistido es la conversión en permanente del impuesto transitorio sobre los movimientos financieros, recaudado por el gobierno nacional.

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