10 de mayo 2006 - 00:00

Parada obligada en Venezuela

Un operario boliviano trabaja en un cargamento de diésel. La nacionalización de los hidrocarburos sigue provocando roces entre los gobiernos de Evo Morales y de Lula da Silva.
Un operario boliviano trabaja en un cargamento de diésel. La nacionalización de los hidrocarburos sigue provocando roces entre los gobiernos de Evo Morales y de Lula da Silva.
La Paz (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Conscientes de que para negociar con el gobierno de Bolivia hay que saber primero la opinión de Hugo Chávez, el ministro de Energía brasileño y el presidente de Petrobras realizaron ayer una visita relámpago a Caracas, donde se reunieron con su contraparte venezolana antes de partir por la tarde a La Paz para discutir el conflicto bilateral en torno al gas.

El ministro de Minas y Energía, Silas Rondeau, y el presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, que estuvieron reunidos durante más de cuatro horas con el ministro venezolano de Energía y presidente de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), Rafael Ramírez, negaron que hayan venido a pedirle que intercediera en su diferendo con Bolivia.

Al ser interrogado al respecto en conferencia de prensa, Gabrielli respondió: «No, no, nuestra conversación fue absolutamente sobre esos dos aspectos», temas energéticos bilaterales y el proyecto del gran Gasoducto del Sur.

Rondeau dijo no estar al tanto de las molestias expresadas por el canciller brasileño, Celso Amorim, por la «presencia grande de funcionarios de PDVSA (en La Paz) y en paralelo a una presencia del presidente (Hugo) Chávez en un encuentro con los presidentes de Paraguay, Uruguay y Bolivia» (ver aparte).

  • Misión

  • El funcionario afirmó que viajaron con un equipo técnico de Petrobras con la «misión de entregar hasta agosto un documento de referencia para que los cuatro presidentes (de Argentina, Bolivia, Brasil y Venezuela) puedan decidir sobre los próximos pasos del gasoducto».

    Con respecto a la visita a Bolivia, Gabrielli afirmó: «Pretendemos realizar una negociación técnico-empresarial entre Petrobras y YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos) para esclarecer el decreto del gobierno boliviano que se refiere a la nacionalización de nuestras refinerías».

    Otros puntos a discutir serán «cuestiones operativas relativas a la venta de gas de producción nuestra a YPFB en Bolivia, las condiciones de los dirigentes que el gobierno boliviano quiere nombrar en nuestras empresas en ese país, y los contratos de exportación de gas de Bolivia a Brasil, que incluye discusión de los precios», indicó.

    Dijo que Petrobras está «evaluando» si realizaránuevas inversiones en Bolivia. «Con estos impuestos y regalías nuestras inversiones son muy difíciles.»

    En tanto, el gobierno de Evo Morales comenzó a poner en práctica la nacionalización de hidrocarburos decretada la semana pasada, al nombrar a representantes estatales para la fiscalización y administración de cinco empresas filiales de multinacionales que operan en Bolivia desde hace más de una década. El líder indígena designó a 30 fiscalizadores estatales en la administración de las empresas mixtas constituidas por el Estado boliviano con filiales de petroleras de España, Gran Bretaña, Brasil y Estados Unidos.

    Los funcionarios se desempeñarán en las compañías Andina (Repsol YPF), Chaco (British y Bridas-Argentina), Transredes (Shell-Enron), además de Petrobras-Bolivia-Refinación y la Compañía Logística de Hidrocarburos Boliviana.

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