15 de abril 2010 - 23:37

Pederastia en la Iglesia: el Papa llamó a los cristianos a "hacer penitencia y a reconocer los errores"

Benedicto XVI.
Benedicto XVI.
El papa Benedicto XVI dijo que a la Iglesia católica le llegó la hora de hacer penitencia ante "los ataques del mundo" sobre sus "pecados", en alusión a los casos de abusos sexuales paidófilos cometidos por sacerdotes.
"Nosotros cristianos, incluso en los últimos tiempos, con frecuencia evitamos la palabra penitencia, pero ahora, bajo los ataques del mundo que nos hablan de nuestros pecados, veamos quehacer penitencia es gracia, y veamos que es necesario hacer penitencia, reconocer lo que está equivocado en nuestra vida", afirmó el Papa.

"Abrirse al perdón, prepararse al perdón, dejarse transformar. El dolor de la penitencia, es decir de la purificación y de la transformación, este dolor es gracia, porque es renovación, es obra de la Misericordia divina", destacó el pontífice.

Benedicto XVI pronunció estas palabras durante la homilía de la misa celebrada en la Capilla Paolina del Vaticano, con los miembros de la Pontificia Comisión Bíblica.

El Pontífice llamó a la penitencia tras razonar sobre el "primado" de la obediencia a Dios por encima de la obediencia a los hombres, que dio al apóstol Pedro, interrogado por el Sinedrio, "la libertad de oponerse a la suprema institución religiosa".

Sin esta obediencia a Dios, subrayó el Papa, la libertad del hombre "se vuelve una mentira".

"El hombre no existe por sí mismo y para sí mismo, esto es una falsedad política y práctica, porque la colaboración y el compartir las libertades es algo necesario, y si Dios no existe, si Dios no es una instancia accesible a los hombres, entonces sólo nos queda como suprema instancia el consenso de la mayoría", agregó.

La historia del siglo pasado, dijo Benedicto XVI, demuestra que "la presunta autonomía no libera al hombre".

"Las dictaduras siempre han sido contrarias a esta obediencia a Dios: la dictadura nazi, como la marxista, no pueden aceptar un Dios por encima del poder ideológico, y la libertad de los mártires que reconocen a Dios es siempre un acto de liberación", agregó el Papa.

Para Benedicto XVI, si bien "hoy en día, gracias a Dios, non vivimos en dictadura, existen formas más sutiles de dictadura", como las dictadura.

Este conformismo, agregó, "por el que se vuelve obligatorio pensar como piensan todos los demás, actuar como todos los demás, y la agresión sutil, o también menos sutil, contra la Iglesia demuestra como este conformismo puede ser una verdadera dictadura".

Mientras el Papa defendía en Roma la necesidad de que la Iglesia haga penitencia por sus pecados pero se mantenga apegada al mandato de la voluntad divina, Hans Küng -su ex colega teólogo en el Concilio Vaticano II- publicó una carta abierta a los obispos del mundo entero en que critica duramente el pontificado de Benedicto XVI.

En su carta abierta -publicada por El País de Madrid, el New York Times y el cotidiano romano La Repubblica- el teólogo suizo consideró que el pontificado de Benedicto XVI ha estado marcado hasta ahora por oportunidades "desperdiciadas", e instó a los obispos a pensar sobre el futuro de la Iglesia Católica, en medio de una "crisis de confianza" agravada por el escándalo de abusos a niños y adolescentes.

Küng afirmó que el Papa perdió la oportunidad de lograr un "entendimiento perdurable" con los judíos y un "diálogo de confianza" con musulmanes, así como de reconciliación con "los pueblos nativos colonizados" de América Latina.

A juicio de este téologo, Benedicto XVI, también fracasó, entre otras cosas, en la reconciliación de la Iglesia Católica con la ciencia moderna, y en ayudar "a los pueblos africanos en la lucha contra la superpoblación, aprobando métodos anticonceptivos, y en la lucha contra el sida, admitiendo el usode preservativos".

"A las muchas tendencias de crisis todavía se añaden escándalos que claman al cielo: sobre todo el abuso de miles de niños y jóvenes por clérigos -en Estados Unidos, Irlanda, Alemania y otros países- ligado todo ello a una crisis de liderazgo y confianza sin precedentes".

Küng aludió así a las críticas a Benedicto XVI en relación a los casos de abusos sexuales a niños y adolescentes cometidos por el clero.

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